CRECE LA REBELIÓN ESTUDIANTIL: TOMAN FACULTADES EN RECLAMO POR EL FINANCIAMIENTO UNIVERSITARIO
Gus ReimonLa crisis del sistema universitario suma un nuevo capítulo. Estudiantes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) resolvieron tomar una facultad tras una votación en la que se impuso la postura favorable a la medida, frente a la posición de la agrupación estudiantil Franja Morada.
La decisión forma parte de las acciones de protesta contra la política de financiamiento del Gobierno de Javier Milei y en defensa de la universidad pública. Los estudiantes reclaman respuestas frente al deterioro presupuestario y exigen que se garantice el financiamiento necesario para sostener el funcionamiento de las instituciones.
Nueve facultades en lucha
Según el relevamiento difundido junto con la convocatoria, ya son nueve las facultades tomadas en tres de las principales universidades públicas del país:
Universidad de Buenos Aires (UBA): tres facultades.
Universidad Nacional de Rosario (UNR): tres facultades.
Universidad Nacional de Córdoba (UNC): tres facultades.
Las tomas y las asambleas expresan el creciente protagonismo estudiantil en el conflicto universitario. Las modalidades de protesta pueden variar entre las instituciones, pero el reclamo central apunta al presupuesto y a las condiciones necesarias para garantizar la educación pública.
El reclamo por la Ley de Financiamiento Universitario
El conflicto tiene como eje la Ley de Financiamiento Universitario y la exigencia de que se cumplan las obligaciones de financiamiento para las universidades nacionales.
Estudiantes, docentes y trabajadores universitarios advierten sobre las dificultades para sostener las actividades académicas en un contexto de restricciones presupuestarias. El reclamo incluye la defensa de los salarios docentes, las becas, la investigación y el funcionamiento cotidiano de las casas de estudio.
Las medidas de fuerza buscan aumentar la presión sobre las autoridades nacionales y mantener el conflicto en la agenda pública.
La universidad pública vuelve a ser escenario de una disputa central: estudiantes organizados reclaman presupuesto y garantías para sostener el derecho a la educación.
