El Museo del Cine se inundó en su nueva sede: patrimonio histórico quedó bajo el agua
Hora ReimonLa nueva sede del Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken, ubicada en Amancio Alcorta y Luna, en Parque Patricios, quedó inundada durante la tormenta del miércoles y puso nuevamente bajo discusión las condiciones en las que el Gobierno porteño decidió trasladar parte del patrimonio cinematográfico argentino.
El dato es contundente: el depósito todavía se encuentra en refacción, presenta goteras y, según las denuncias difundidas por trabajadores y organizaciones vinculadas al museo, no cuenta con una bomba de achique adecuada. Durante la tormenta, además, una cámara de desagote falló y el agua ingresó al galpón.
Los trabajadores tuvieron que actuar de urgencia para poner a salvo cajas que todavía no habían sido desembaladas. Entre los materiales afectados se encuentran libros, revistas, documentación, afiches y otros elementos del archivo no fílmico.
Desde el Ministerio de Cultura porteño señalaron que la inundación se produjo porque una de las cámaras de desagote “no funcionó como debería hacerlo” y aseguraron que el problema fue solucionado rápidamente y que las cajas fueron reubicadas para preservar el material. También indicaron que el inmueble continúa atravesando tareas de refacción y acondicionamiento.
Pero la situación vuelve a poner sobre la mesa una pregunta básica: ¿por qué se trasladó patrimonio histórico a un inmueble que todavía no reunía las condiciones necesarias para conservarlo?
El Museo del Cine fue creado en 1971 y tiene como misión preservar, investigar y difundir el patrimonio audiovisual argentino. Su colección reúne cientos de miles de piezas, incluyendo películas, fotografías, afiches, guiones, vestuario, bocetos, documentación y objetos vinculados con la historia del cine nacional.
Además, el museo arrastra una historia de sucesivas mudanzas. Según la propia Ciudad, desde su creación atravesó siete traslados antes de llegar a sus actuales instalaciones.
La nueva sede de Parque Patricios tampoco es un edificio propio: se trata de un inmueble alquilado por el Gobierno porteño, con contrato vigente hasta marzo de 2029.
La Asociación de Amigos del Museo del Cine manifestó su “profunda preocupación” por las condiciones del lugar y reclamó medidas urgentes. También organizaciones de especialistas y trabajadores exigieron garantías para preservar un patrimonio que, en muchos casos, es único e irremplazable.
Mientras tanto, fueron los propios trabajadores quienes tuvieron que correr contra el agua para salvar documentos y objetos que forman parte de la memoria cultural argentina.
Porque una cosa es mudar cajas.
Otra muy distinta es poner en riesgo la historia de un país.
