MILEI DICE QUE “NO HAY RECESIÓN”. LOS NÚMEROS CUENTAN OTRA HISTORIA
Hora Reimon“No hay recesión, hay una desaceleración del ritmo de expansión”, afirmó Javier Milei este domingo, después de que se conocieran nuevos datos negativos sobre la actividad económica argentina. Según el Presidente, la economía todavía se expandió 1,7% en el último semestre.
Pero hay otros números que no se pueden esconder detrás de una definición.
El PBI cayó 0,6% durante el segundo trimestre y el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró en julio un desplome del 2,9% mensual, mientras que quedó 1,4% por debajo de julio de 2025. Fue la peor caída mensual desde abril de 2020, si se excluyen los períodos extraordinarios de la pandemia y las crisis de 2008 y 2018-2019.
Y el dato que encendió todavía más las alarmas llegó desde JP Morgan.
El banco recortó su previsión de crecimiento argentino para 2026 del 2,7% al 1,5% y proyectó una contracción anualizada del 4% durante el tercer trimestre. Si esa previsión se confirma con los datos oficiales de agosto y septiembre, Argentina podría completar dos trimestres consecutivos de caída y entrar técnicamente en recesión.
Mientras tanto, los sectores que dependen directamente del mercado interno muestran señales preocupantes: JP Morgan estimó caídas mensuales de alrededor de 3,6% en la industria, 4% en la construcción y 5,5% en el comercio.
El Gobierno sostiene que se trata de una desaceleración dentro de un proceso de expansión. JP Morgan, en cambio, observa un escenario de mayor debilidad y riesgo de contracción.
La discusión no es solamente semántica.
Porque para una familia, un comerciante, un trabajador de la construcción o una pyme, que la economía “se desacelere” o entre en recesión puede parecer una discusión técnica. Lo concreto es si hay más trabajo, más ventas, más producción y mayor capacidad de consumo.
Y por ahora, los indicadores disponibles muestran que la actividad viene perdiendo fuerza.
El Gobierno puede discutir el término “recesión”. Lo que resulta mucho más difícil de discutir es el dato: julio tuvo una caída de actividad del 2,9% mensual y JP Morgan acaba de recortar fuertemente su pronóstico de crecimiento para Argentina.
Dato mata relato.
La pregunta ahora es cuánto durará la caída y quién terminará pagando el costo de una economía que, al menos por sus indicadores recientes, está perdiendo velocidad.
Hora Reimon — Donde el poder incomoda, ahí estamos.
