¿Y AHORA QUÉ? MILEI, MALVINAS Y EL GIRO DE 180°
Hora ReimonHace apenas dos semanas, Javier Milei hizo una cadena nacional sobre Malvinas
Anunció sanciones contra empresas que operen en las islas, endurecimiento de penas y una mayor presencia de Defensa en Tierra del Fuego. El mensaje fue contundente: “Las Malvinas son argentinas, por historia y por derecho”.
Desde Londres respondieron ratificando exactamente lo contrario: que las Falklands son británicas y que su compromiso con las islas es “absoluto e inquebrantable”.
Y ahora, apenas dos semanas después, aparece Milei diciendo:
“La relación con Reino Unido está bien, ha mejorado sustancialmente. Nos cuidamos”.
Y agrega que hablaron de comercio y de Malvinas.
Entonces la pregunta es inevitable:
¿Qué pasó entre la cadena nacional y el abrazo diplomático?
Porque una cosa es sostener el reclamo histórico argentino y utilizar todos los canales diplomáticos para hacerlo.
Y otra muy distinta es montar una escena de confrontación nacional, anunciar sanciones y endurecer el discurso… para después presentarse en Londres hablando de una relación que “mejoró sustancialmente”.
Además, el propio Milei reconoció que el giro de septiembre estuvo disparado por las declaraciones de Donald Trump sobre su posición respecto de Malvinas.
Mientras tanto, el Reino Unido mantuvo públicamente su posición sobre la soberanía y hasta buscó tranquilizar a las empresas que operan en las islas frente a las amenazas de sanciones argentinas.
Malvinas no es una escenografía electoral.
La pregunta que queda flotando es simple:
🇦🇷 ¿La cadena nacional fue una política de Estado o una puesta en escena política?
Porque si hace dos semanas había una emergencia soberana que justificaba una cadena nacional, cuesta entender que ahora todo sea “genial” y que la relación con Londres haya mejorado sustancialmente.
Mucho ruido, dos semanas y vuelta al comercio.
¿Galtieri Milei? La comparación ya fue planteada públicamente por dirigentes opositores; pero el dato comprobable es otro: el contraste entre el tono de aquel discurso y el tono diplomático de ahora existe y merece ser explicado.
HORA REIMON
Donde el poder incomoda, ahí estamos.
