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description: "William Rodríguez, diputado de la Asamblea Nacional y vicepresidente de la Comisión Permanente de Energía y Petróleo, cuestionó duramente el acuerdo energético anunciado con Estados Unidos y advirtió sobre el riesgo de que una parte estratégica de las reservas venezolanas quede bajo control de intereses estadounidenses."
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date_published: "2026-08-31T09:19:00-03:00"
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# BOMBA EN VENEZUELA: DIPUTADO DENUNCIA QUE EE.UU. PONE SUS MANOS SOBRE 65.000 MILLONES DE BARRILES DE PETRÓLEO

El acuerdo energético entre Venezuela y Estados Unidos empieza a generar fuertes cuestionamientos dentro del propio chavismo.

William Rodríguez, diputado de la Asamblea Nacional y vicepresidente de la Comisión Permanente de Energía y Petróleo, salió a denunciar lo que considera una operación de enorme trascendencia para el futuro energético del país: la participación estadounidense sobre reservas probadas que alcanzarían los 65.000 millones de barriles de petróleo.

La cifra es gigantesca y explica por qué el anuncio despertó preocupación incluso dentro de sectores vinculados al oficialismo.

La propia presidenta encargada, Delcy Rodríguez, presentó el acuerdo como una oportunidad para recuperar la industria petrolera venezolana. Según el anuncio oficial, contempla el desarrollo de 17 campos estratégicos, más de US$100.000 millones de inversión y una estimación superior a US$209.000 millones en tributos para el Estado venezolano.

Pero William Rodríguez pone el foco en otra cuestión:

¿QUIÉN TENDRÁ REALMENTE EL CONTROL DEL PETRÓLEO?  
La discusión ya no pasa solamente por cuánto dinero llegará a Venezuela ni por cuánto petróleo podrá producirse.

El punto central es quién controlará los campos, las inversiones, la producción y las ganancias.

El anuncio de Donald Trump había hablado de un “control mayoritario” estadounidense sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas venezolanas. Esa afirmación, de concretarse en los términos planteados, representaría un cambio de enorme magnitud en la política energética venezolana.

Y ahí aparece la contradicción que incomoda al oficialismo.

Durante años, el chavismo convirtió la soberanía petrolera en una de sus principales banderas políticas. Ahora, un sector del propio espacio advierte que el nuevo esquema podría terminar otorgando a empresas estadounidenses una influencia decisiva sobre una porción estratégica de las reservas.

¿INVERSIÓN O ENTREGA?  
El Gobierno sostiene que se trata de una asociación destinada a reconstruir PDVSA, aumentar la producción, generar empleo y recuperar la economía.

Rodríguez, en cambio, plantea el interrogante sobre el costo estratégico de esa apertura.

Porque una inversión extranjera no necesariamente implica una pérdida de soberanía. Pero si el inversor obtiene el control mayoritario sobre activos estratégicos, la discusión cambia completamente de dimensión.

Y eso es precisamente lo que deberá aclararse con la letra chica del acuerdo.

¿Qué porcentaje quedará en manos del Estado venezolano?

¿Quién administrará los campos?

¿Cómo se repartirán las ganancias?

¿Qué empresas estadounidenses participarán?

¿Cuánto petróleo quedará efectivamente bajo control venezolano?

Sin esas respuestas, hablar de “renacimiento” o de “entrega” puede convertirse simplemente en una batalla de discursos.

LA GRAN CONTRADICCIÓN  
La denuncia de William Rodríguez abre además una grieta política particularmente sensible.

Porque si incluso un dirigente vinculado a la Asamblea Nacional y a la Comisión de Energía y Petróleo cuestiona el alcance del acuerdo, el debate sobre la soberanía energética ya no puede ser presentado simplemente como una disputa entre chavismo y oposición.

Es una discusión dentro del propio campo político venezolano.

Y hay una pregunta que queda flotando:

¿Venezuela está utilizando capital estadounidense para recuperar su industria petrolera o está entregando a Washington una llave estratégica sobre sus reservas?

La respuesta estará en los contratos.

Porque 65.000 millones de barriles no son solamente una cifra económica: son poder geopolítico.

Y si Estados Unidos realmente obtiene el control mayoritario de semejante volumen de reservas, Venezuela podría estar entrando en una nueva etapa energética en la que el petróleo vuelva a convertirse en el centro de una disputa por el poder.

HORA REIMON  
Donde el poder incomoda, ahí estamos.

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