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title: "MILEI FUE A UNA ESCUELA SECUNDARIA Y HABLÓ DE MARX, SATANISMO Y “EL MAL”: ¿ERA EL LUGAR PARA ESA BATALLA IDEOLÓGICA?"
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description: "El Presidente visitó el Colegio ORT y, frente a estudiantes secundarios, volvió a cargar contra el marxismo con una frase que llamó la atención: “Marx era satanista”. Más allá de la discusión ideológica, el episodio abre una pregunta: ¿qué mensaje debería llevar un Presidente cuando tiene delante a adolescentes en una institución educativa?"
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date_published: "2026-08-27T19:34:00-03:00"
date_modified: "2026-08-27T19:37:09-03:00"
author_name: "Gus Reimon"
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category_name: "Política"
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# MILEI FUE A UNA ESCUELA SECUNDARIA Y HABLÓ DE MARX, SATANISMO Y “EL MAL”: ¿ERA EL LUGAR PARA ESA BATALLA IDEOLÓGICA?

Javier Milei volvió a hacer lo que mejor sabe hacer: **convertir cualquier escenario en una tribuna ideológica**.

Esta vez no fue en un acto partidario, ni frente a empresarios, ni en una entrevista televisiva.

Fue en una escuela.

El Presidente visitó el **Colegio ORT** y, ante estudiantes secundarios, volvió a desplegar uno de los ejes centrales de su discurso político: su batalla contra el marxismo, el socialismo y lo que considera las distintas formas de “colectivismo”.

Pero una frase llamó especialmente la atención:

**“Marx era satanista”.**

La afirmación, más allá de las creencias personales de Milei y de la enorme discusión histórica que existe alrededor de Karl Marx, resulta particularmente llamativa por el contexto.

Porque no estaba hablando ante un grupo de militantes libertarios.

**Estaba frente a chicos de secundaria.**

### **DE LA CLASE A LA TRIBUNA IDEOLÓGICA**

Una escuela debería ser, ante todo, un espacio para aprender a pensar.

Para preguntar.

Para discutir.

Para conocer distintas corrientes de pensamiento.

Y justamente por eso la visita presidencial podía haber sido una oportunidad extraordinaria para hablarles a los estudiantes de economía, democracia, ciencia, tecnología, innovación, inteligencia artificial, educación o del futuro laboral que les espera.

Pero Milei eligió nuevamente la confrontación ideológica.

Marx apareció como el enemigo histórico.

El marxismo, como una amenaza.

Y el satanismo, como parte de esa construcción discursiva.

El problema no es que el Presidente tenga una opinión sobre Marx.

**El problema es cuando una opinión presidencial aparece presentada ante adolescentes como si fuera una verdad histórica indiscutible.**

### **¿MARX ERA “SATANISTA”?**

La afirmación merece, como mínimo, contexto.

Karl Marx fue un filósofo, economista, periodista y pensador político del siglo XIX. Su obra influyó profundamente en la historia económica y política mundial.

También tuvo una relación compleja con la religión y fue muy crítico de ella.

Pero decir simplemente **“Marx era satanista”** requiere una enorme cantidad de matices históricos y conceptuales.

No alcanza con encontrar referencias literarias, poemas juveniles o metáforas religiosas en sus escritos para convertirlas automáticamente en una adhesión al satanismo como sistema de creencias.

Y ahí está el problema de este tipo de afirmaciones:

**una discusión histórica compleja se transforma en una consigna política.**

### **EL PRESIDENTE COMO DOCENTE IMPROVISADO**

Milei tiene una enorme capacidad para instalar temas.

Eso es indiscutible.

Pero también tiene una tendencia a llevar su guerra cultural a prácticamente cualquier escenario.

Y acá aparece una pregunta que debería hacerse cualquier gobierno, independientemente de su ideología:

**¿Cuál es el límite entre hablarles a los jóvenes y hacer proselitismo ideológico frente a ellos?**

Porque los estudiantes no necesitan que un Presidente les diga simplemente quién es “el bueno” y quién es “el malo”.

Necesitan herramientas para poder decidirlo ellos mismos.

Que conozcan a Marx.

Que conozcan a Smith.

Que conozcan a Keynes.

Que conozcan a Hayek.

Que conozcan a Friedman.

Que lean.

Que comparen.

Que discutan.

Que cuestionen.

Y que, después, saquen sus propias conclusiones.

### **EL PROBLEMA NO ES HABLAR DE MARX**

Seamos claros.

Milei tiene todo el derecho a criticar a Marx.

Tiene derecho a cuestionar el marxismo.

Tiene derecho a defender el capitalismo.

Tiene derecho a reivindicar a la Escuela Austríaca.

**Lo que resulta extraño es que un Presidente visite una institución educativa y aproveche el encuentro con adolescentes para profundizar una guerra cultural que ya forma parte permanente de su discurso político.**

Una escuela no debería convertirse en el escenario de una pelea entre Milei y Marx.

Mucho menos cuando los protagonistas son chicos que todavía están formando sus propias ideas.

El Presidente podría haberles hablado del futuro.

De ciencia.

De tecnología.

De inteligencia artificial.

De cómo Argentina puede generar conocimiento.

De cómo transformar una economía basada en materias primas en una economía basada también en innovación.

Pero no.

Otra vez Marx.

Otra vez el socialismo.

Otra vez “el mal”.

### **LA POLÍTICA DEL ENEMIGO PERMANENTE**

Hay algo más profundo detrás de esta escena.

El discurso de Milei necesita permanentemente un adversario.

Primero fue la “casta”.

Después los “zurdos”.

Luego el “socialismo”.

Después los periodistas.

Los sindicatos.

Los políticos.

Los organismos internacionales.

Y ahora, en una escuela secundaria, vuelve a aparecer Marx.

El mecanismo es sencillo:

**construir un enemigo, identificarlo y convertirlo en explicación de todos los males.**

Pero una sociedad democrática necesita algo más sofisticado.

Necesita discutir.

Necesita argumentos.

Necesita historia.

Necesita pensamiento crítico.

Y justamente eso es lo que una escuela debería enseñar.

### **UNA OPORTUNIDAD DESPERDICIADA**

Quizás lo más llamativo no sea siquiera la frase sobre Marx.

Quizás sea todo lo que quedó afuera.

Porque cuando un Presidente entra a una escuela tiene delante una generación que dentro de pocos años va a votar, trabajar, investigar, emprender, enseñar y tomar decisiones sobre el futuro del país.

Es una oportunidad enorme.

Y la pregunta es:

**¿Qué les dejó?**

¿Una herramienta para pensar?

¿Una discusión sobre el futuro?

¿Un debate sobre educación?

¿Un proyecto de país?

¿O simplemente otro capítulo de la guerra cultural contra el marxismo?

Desde **Hora Reimon** creemos que los chicos merecen algo mejor.

No necesitan que el poder les diga qué pensar.

**Necesitan que les enseñen a pensar.**

Porque una democracia fuerte no se construye con adolescentes que repiten consignas.

Se construye con jóvenes capaces de preguntar:

**“¿Y si el Presidente está equivocado?”**

Y esa, justamente, debería ser una de las preguntas más importantes que una escuela pueda enseñar.

**Hora Reimon — Donde el poder incomoda, ahí estamos.**

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