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title: "MALVINAS: GRANOVSKY ADVIERTE SOBRE EL “DISCURSO SOBERANISTA” DE MILEI Y MARCA SUS CONTRADICCIONES"
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description: "El periodista y analista Martín Granovsky cuestionó el giro discursivo de Javier Milei sobre la cuestión Malvinas y puso el foco en las leyes que ya existen, la ausencia de acciones concretas del Gobierno y la alineación con Donald Trump. “El mensaje suena galtieroide: la exhibición de un discurso soberanista dentro de políticas antisoberanas”, sostuvo."
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date_published: "2026-09-04T09:05:00-03:00"
date_modified: "2026-09-03T23:30:23-03:00"
category_name: "Política"
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# MALVINAS: GRANOVSKY ADVIERTE SOBRE EL “DISCURSO SOBERANISTA” DE MILEI Y MARCA SUS CONTRADICCIONES

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La cadena nacional de Javier Milei sobre Malvinas abrió un nuevo capítulo en el histórico conflicto de soberanía con el Reino Unido. El Presidente endureció su discurso, reivindicó el reclamo argentino y anunció nuevas medidas contra empresas vinculadas con la explotación de hidrocarburos en las islas, además de una mayor presencia militar en Tierra del Fuego.

Pero para el periodista y analista **Martín Granovsky**, el discurso debe ser leído más allá de sus palabras.

En una serie de consideraciones publicadas en sus redes sociales, Granovsky planteó seis claves para interpretar el mensaje presidencial y puso el acento en las contradicciones entre la retórica utilizada por Milei y las políticas desarrolladas por su Gobierno.

### UNA CAUSA QUE VOLVIÓ A DESPERTAR

Para Granovsky, el Gobierno no pudo ignorar el renovado clima social alrededor de Malvinas.

El analista señaló que la cuestión volvió a instalarse con fuerza a partir de un episodio ocurrido durante el partido entre Argentina e Inglaterra, cuando el futbolista Giovani Lo Celso exhibió una bandera vinculada con el reclamo argentino.

Según su interpretación, aquel episodio permitió que una “causa latente, pero no dormida” volviera a ocupar un lugar importante en la conversación pública.

El contexto internacional terminó de potenciar el tema. Donald Trump realizó declaraciones que abrieron interrogantes sobre la posición histórica de Estados Unidos respecto de Malvinas, aunque **no llegó a reconocer la soberanía argentina ni anunció un cambio concreto de política**. De hecho, el embajador británico David Cairns sostuvo este jueves que Washington mantiene una posición neutral y afirmó que no esperaba un cambio sustancial.

### “LAS LEYES YA EXISTEN”

Uno de los puntos centrales de la crítica de Granovsky apunta directamente al anuncio presidencial.

Milei presentó nuevas medidas para endurecer las sanciones contra empresas que participen de actividades hidrocarburíferas en Malvinas. El Gobierno también anunció modificaciones y nuevas herramientas legales para perseguir esas actividades.

Sin embargo, Granovsky recordó que **las leyes destinadas a sancionar la exploración y explotación ilegal de hidrocarburos ya existen**.

Su pregunta, entonces, es política antes que jurídica: ¿qué hizo el Gobierno hasta ahora con esas herramientas?

“Las leyes de castigo a la exploración y explotación ilegal de petróleo ya existen”, señaló el periodista, para luego cuestionar que durante la gestión de Milei “no hizo al respecto nada salvo declaraciones”.

La observación adquiere relevancia porque la explotación petrolera en torno a Malvinas dejó de ser una hipótesis lejana. El proyecto Sea Lion, impulsado por la británica Rockhopper Exploration y la israelí Navitas Petroleum, es presentado por el Gobierno argentino como una amenaza concreta sobre recursos que considera pertenecientes a la Argentina.

### EL PETRÓLEO, PERO TAMBIÉN LA PESCA

Y hay otro recurso estratégico que quedó en segundo plano frente al impacto del anuncio petrolero: **la pesca**.

Malvinas no es solamente petróleo. El Atlántico Sur también representa un enorme interés pesquero, y las aguas alrededor del archipiélago son escenario de una intensa actividad de flotas extranjeras bajo licencias otorgadas por la administración británica, cuya legitimidad Argentina cuestiona.

Por eso, el debate sobre soberanía no debería reducirse al futuro negocio petrolero.

**El petróleo es el negocio que viene; la pesca es el negocio que ya funciona.**

La discusión incluye recursos naturales, biodiversidad, control marítimo, puertos, rutas comerciales y presencia estratégica en el Atlántico Sur.

En ese punto aparece una pregunta incómoda: si el Gobierno decidió colocar nuevamente Malvinas en el centro de la agenda nacional, **¿por qué el debate público se concentró fundamentalmente en el petróleo y no con la misma intensidad en la pesca?**

### EL “GALTIERISMO” COMO ADVERTENCIA

El concepto más duro utilizado por Granovsky fue probablemente el de “galtieroide”.

“El mensaje suena galtieroide: la exhibición de un discurso soberanista dentro de políticas antisoberanas”, escribió.

La referencia remite inevitablemente a la utilización política de la causa Malvinas durante la última dictadura militar y a la guerra de 1982.

La comparación no significa equiparar automáticamente a Milei con Leopoldo Galtieri. El punto de Granovsky es otro: advertir sobre **la utilización de una bandera soberanista dentro de un proyecto político que, según su lectura, mantiene fuertes niveles de alineamiento con Estados Unidos y las potencias occidentales**.

La contradicción resulta especialmente visible si se recuerda la relación política que Milei construyó con Donald Trump y su reivindicación de la llamada “Ola Trump”.

### TRUMP, ESTADOS UNIDOS Y LA BASE EN TIERRA DEL FUEGO

Granovsky también puso el foco en un anuncio que podría pasar desapercibido frente a la fuerza simbólica de Malvinas: el proyecto de una nueva base naval en Tierra del Fuego.

Para el analista, la decisión no puede separarse de la concepción de seguridad hemisférica impulsada por Washington.

“Se presentó explícitamente como incluido dentro de la Ola Trump e incluyó el proyecto de una base en Tierra del Fuego, o sea sintonía con el concepto de seguridad hemisférica de EEUU”, sostuvo.

Milei, efectivamente, vinculó su discurso con el nuevo escenario internacional y anunció medidas destinadas a reforzar las capacidades de defensa, la protección de infraestructura estratégica y la presencia argentina en el extremo sur.

Aquí aparece otra paradoja.

**El Gobierno reivindica Malvinas como causa de soberanía nacional mientras profundiza su alineamiento estratégico con Washington.**

Para Granovsky, esa combinación merece ser observada con atención.

### LA CONTRADICCIÓN THATCHER

El giro discursivo también pone sobre la mesa un antecedente político difícil de ignorar: la admiración que Milei manifestó en distintas oportunidades por Margaret Thatcher, la primera ministra británica durante la guerra de 1982.

La cuestión adquiere una dimensión todavía mayor cuando se recuerda que, durante el conflicto, el hundimiento del ARA General Belgrano provocó la muerte de 323 argentinos.

Ahora Milei vuelve a colocar a Malvinas como “la causa más importante y sagrada” y endurece su posición frente al Reino Unido.

El cambio discursivo es evidente.

La pregunta es qué hay detrás de ese cambio y, sobre todo, **qué política concreta lo acompañará**.

### “AFORTUNADAMENTE ESTA VEZ PARECE HABER LEÍDO LA CONSTITUCIÓN”

Granovsky cerró su análisis con una frase irónica pero políticamente significativa.

“Afortunadamente esta vez parece haber leído la Constitución”, escribió.

La referencia apunta a un aspecto central de la cuestión Malvinas: la propia Constitución Nacional, desde la reforma de 1994, establece que la recuperación del ejercicio pleno de la soberanía sobre las islas constituye un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino, respetando el modo de vida de sus habitantes y conforme al derecho internacional.

Es decir, **la reivindicación de la soberanía sobre Malvinas no es patrimonio de un gobierno ni de un partido político**.

Es una política de Estado establecida constitucionalmente.

### SOBERANÍA: MÁS QUE UN DISCURSO

El planteo de Granovsky deja así una cuestión abierta que trasciende la cadena nacional.

Milei volvió a hablar de Malvinas. Habló de petróleo, sanciones, defensa y soberanía. Lo hizo después de las declaraciones de Trump y en un escenario político atravesado por fuertes tensiones internas y electorales. La prensa internacional también vinculó el renovado énfasis presidencial con la necesidad de recuperar apoyo político.

Pero una política soberana no se mide solamente por la intensidad de un discurso.

También se mide por **qué se hace con los recursos naturales, qué se hace con la pesca, qué medidas se aplican contra las empresas involucradas, qué estrategia diplomática se desarrolla y qué lugar ocupa Argentina frente a las grandes potencias**.

Porque Malvinas no es solamente una bandera.

Es territorio, mar, pesca, petróleo, biodiversidad, rutas estratégicas y geopolítica.

Y la pregunta que queda flotando después de la cadena nacional es precisamente la que plantea Granovsky: **¿estamos ante un verdadero cambio de política sobre Malvinas o ante un nuevo discurso soberanista dentro de una estrategia exterior que continúa alineada con Washington?**

**Hora Reimon — Donde el poder incomoda, ahí estamos.**

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