EL PSUV BENDICE EL GIRO HACIA WASHINGTON: ¿DÓNDE QUEDÓ LA “SOBERANÍA” DE CHÁVEZ?

El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) fijó posición frente al nuevo escenario internacional y respaldó públicamente a Delcy Rodríguez por los acuerdos alcanzados con el gobierno de Estados Unidos en materia energética.
El comunicado intenta presentar el giro como una decisión pragmática destinada al desarrollo productivo y al bienestar de los venezolanos.
Pero hay una pregunta que resulta imposible esquivar:
¿Qué quedó de la política de soberanía energética que durante años fue una de las banderas centrales del chavismo?
DEL “IMPERIO” AL ACUERDO ENERGÉTICO
Durante la etapa de Hugo Chávez, la relación con Estados Unidos estuvo marcada por fuertes enfrentamientos políticos y por un discurso de defensa de la soberanía frente a Washington.
La política exterior chavista buscó precisamente reducir la dependencia de Estados Unidos y construir alianzas con otros polos internacionales, mientras utilizaba al petróleo como una herramienta central de integración y política exterior. Estudios sobre aquella estrategia destacan la búsqueda de un mundo multipolar y nuevos mecanismos de cooperación energética.
Ahora, el propio PSUV sostiene que el nuevo vínculo con Washington forma parte de un “nuevo escenario de relacionamiento internacional”.
La pregunta es si se trata simplemente de pragmatismo ante una nueva realidad económica o de un cambio de rumbo histórico.
Porque una cosa es negociar con Estados Unidos.
Otra muy distinta es hacerlo sobre la principal riqueza estratégica de Venezuela mientras se presenta el acuerdo como una victoria de la soberanía.
“CHÁVEZ NO LO HUBIERA HECHO”
Y ahí aparece la frase que resume toda la contradicción:
Chávez no lo hubiera hecho nunca.
O, al menos, resulta difícil imaginar al Chávez de los años de confrontación con Washington celebrando un acercamiento energético de estas características en los mismos términos en que hoy lo hace el PSUV.
El comunicado intenta resolver esa contradicción apelando a la defensa del interés nacional.
Pero el interrogante permanece:
¿Se puede hablar de soberanía cuando el nuevo modelo energético depende cada vez más de acuerdos, inversiones y participación de empresas estadounidenses?
El giro no ocurre en el vacío. El nuevo esquema energético venezolano contempla una mayor participación privada y busca atraer inversiones internacionales para recuperar la producción petrolera. Incluso desde el propio oficialismo se ha defendido la necesidad de adaptar el marco legal para ofrecer mayor seguridad jurídica a los inversores.
EL PSUV CAMBIA EL DISCURSO
Lo verdaderamente llamativo no es solamente el acuerdo.
Es la velocidad con la que cambió el relato.
El mismo espacio político que durante años construyó buena parte de su identidad alrededor de la resistencia frente a Washington ahora agradece el nuevo vínculo con Estados Unidos y lo presenta como una oportunidad para Venezuela.
Eso no necesariamente significa que el acuerdo sea negativo para los venezolanos.
Pero sí significa que el PSUV debería explicar qué cambió.
¿Cambió Estados Unidos?
¿Cambió Venezuela?
¿Cambió el modelo económico?
¿O simplemente cambió la relación de fuerzas y ahora Washington tiene una posición mucho más fuerte sobre el petróleo venezolano?
Porque si la respuesta es esta última, entonces quizás el término correcto no sea “nuevo escenario de relacionamiento”.
Quizás sea un cambio de época.
Y el dato político más contundente es que el propio PSUV ya decidió acompañarlo.
HORA REIMON
Donde el poder incomoda, ahí estamos.
