SE FUE EL NEGRO RADA: URUGUAY PIERDE UNA LEYENDA, EL RÍO DE LA PLATA GANA UN MITO

Rubén “Negro” Rada murió a los 83 años. Se fue uno de los grandes artistas de nuestra tierra, pero queda una voz, un ritmo y una alegría que ya forman parte para siempre de la identidad rioplatense.
Espectáculos28 de agosto de 2026

Hay artistas que dejan canciones.

Hay artistas que dejan discos.

Y hay otros, muy pocos, que dejan algo mucho más grande: una manera de sentir, de mirar y de vivir la música.

Rubén “Negro” Rada fue uno de ellos.

El gran músico uruguayo murió el 26 de agosto de 2026, a los 83 años, después de permanecer internado durante varias semanas por una neumonía y sus complicaciones. La noticia fue confirmada por su familia y provocó una conmoción inmediata en Uruguay y en todo el Río de la Plata.

Y entonces Montevideo hizo lo que mejor sabe hacer cuando pierde a uno de los suyos: sacó los tambores a la calle.

EL HOMBRE QUE HIZO DEL CANDOMBE UNA FORMA DE HABLARLE AL MUNDO

Rada nació en Montevideo en 1943 y comenzó su camino artístico vinculado al carnaval y a las comparsas.

Pero su música nunca quiso quedarse quieta.

El candombe se encontró con el rock, el jazz, la música brasileña, el tango y el pop. De esa mezcla nació una identidad propia, irrepetible: el candombe beat.

Fue parte de grupos fundamentales como El Kinto, Tótem y Opa, y después construyó una extraordinaria carrera solista.

Rada podía hacer bailar.

Podía hacer reír.

Podía emocionar.

Y podía convertir una canción en una declaración de amor a su país.

 “MI PAÍS”

Hay canciones que se convierten en patrimonio emocional de un pueblo.

“Mi País” es una de ellas.

No era simplemente una canción sobre Uruguay.

Era una forma de decir “esto somos”.

Por eso, durante su despedida, miles de personas volvieron a cantarla.

El cortejo fúnebre recorrerá este viernes las calles de Montevideo desde Isla de Flores hacia el Cementerio del Norte.

Porque Rada no pertenecía solamente a los escenarios.

Rada pertenecía a la gente.

UN ARTISTA DEL RÍO DE LA PLATA

También fue profundamente querido en Argentina.

Vivió durante años en nuestro país, trabajó como músico y actor y construyó vínculos con generaciones de artistas argentinos.

Su influencia atravesó fronteras porque su música nunca necesitó pasaporte.

Del otro lado del río también era nuestro.

Por eso su muerte duele en Montevideo, en Buenos Aires y en cada rincón donde alguna vez sonó un tambor, una guitarra o esa voz inconfundible.

MUCHO MÁS QUE UN MÚSICO

Rada también fue actor, humorista y un enorme comunicador.

Su carisma, su humor y esa capacidad para conectar con la gente lo transformaron en una figura querida mucho más allá de la música.

En 2011 recibió el Premio a la Excelencia Musical de la Academia Latina de la Grabación, reconocimiento a una trayectoria que ya había trascendido ampliamente las fronteras uruguayas.

Pero probablemente ningún premio pueda explicar realmente lo que significó.

Porque los premios se guardan.

Las canciones quedan.

Y URUGUAY LO DESPIDIÓ COMO ÉL HUBIERA QUERIDO

El Gobierno uruguayo decretó duelo nacional y el velatorio se realizó en el Palacio Legislativo.

Pero la despedida oficial rápidamente se transformó en una despedida popular.

Hubo tambores.

Hubo canciones.

Hubo lágrimas.

Y también hubo baile.

En las calles de Montevideo, cientos de personas se reunieron para homenajearlo al ritmo del candombe.

Quizás no podía ser de otra manera.

Porque Rada había dejado una enseñanza sencilla y enorme:

la música también puede ser una forma de celebrar la vida.

 SE FUE EL NEGRO, PERO NO SE FUE SU MÚSICA

Jorge Drexler lo resumió con una frase conmovedora al despedirlo: “No sabíamos quiénes éramos hasta que nos cantaste”.

Y quizás ahí esté la dimensión verdadera de su legado.

Rada ayudó a Uruguay a reconocerse.

Le puso ritmo a su identidad.

Le dio al candombe nuevas fronteras.

Y convirtió la cultura rioplatense en una música capaz de viajar por el mundo sin perder jamás su raíz.

Hoy se apagó una voz.

Pero quedan sus canciones.

Quedan los tambores.

Queda Montevideo.

Queda el Río de la Plata.

Y queda para siempre el Negro Rada, ese enorme artista que hizo de la música una manera de abrazarnos.

 HASTA SIEMPRE, NEGRO.

Gracias por la música.
Gracias por el candombe.
Gracias por la alegría.

Que sigan sonando los tambores.

Hora Reimon
Donde el poder incomoda, ahí estamos.