TERCER CONGRESO PANAMERICANO: LA GRIETA DE LA IZQUIERDA LATINOAMERICANA QUEDÓ EXPUESTA EN MONTEVIDEO

El encuentro realizado en Montevideo entre el 21 y el 23 de agosto terminó mostrando, según una mirada crítica publicada en Brasil, algo muy diferente a la unidad de las fuerzas progresistas del continente: una izquierda profundamente dividida, atravesada por vetos, diferencias ideológicas y disputas sobre el rumbo político de América Latina
Mundo29 de agosto de 2026Gus ReimonGus Reimon
unnamed
El Tercer Congreso Panamericano

El Tercer Congreso Panamericano, celebrado en el Palacio Legislativo de Montevideo, fue presentado como un espacio para reunir a las fuerzas populares y progresistas del continente.

Pero detrás de las declaraciones institucionales y del protocolo, surgieron fuertes cuestionamientos sobre los límites políticos del encuentro.

Una de las críticas centrales sostiene que el Congreso habría terminado representando una versión de la izquierda latinoamericana más cercana al progresismo socialdemócrata estadounidense que a una agenda de ruptura con las estructuras de poder continental.

La participación virtual de Bernie Sanders en la apertura fue señalada por los críticos como un símbolo de ese rumbo: un progresismo reformista que propone cambios dentro del sistema, pero que no cuestionaría de fondo el poder económico y geopolítico de Estados Unidos.

LOS AUSENTES QUE ABRIERON EL DEBATE

Uno de los puntos más polémicos fue la ausencia de gobiernos y sectores políticos considerados más confrontativos con Washington.

Según la fuente que difundió esta interpretación, Cuba, Venezuela y Nicaragua quedaron fuera del encuentro, al igual que dirigentes y sectores vinculados a otras corrientes de izquierda latinoamericana, entre ellos Evo Morales y sectores de la izquierda peruana.

Para sus críticos, esto demuestra que existe una frontera política dentro de la izquierda continental: determinados sectores serían considerados aceptables para la institucionalidad regional, mientras que otros quedarían excluidos cuando cuestionan abiertamente la influencia estadounidense.

La discusión, por lo tanto, no sería solamente sobre quién participa de un congreso.

Sería sobre qué izquierda tiene permiso para ocupar el escenario internacional.

BORIC Y LA POLÉMICA POR VENEZUELA

Entre las intervenciones que generaron controversia estuvo la del expresidente chileno Gabriel Boric, quien llamó a la izquierda a mantener coherencia política y sostuvo una posición crítica respecto de Nicolás Maduro y las elecciones venezolanas.

Su postura volvió a poner sobre la mesa una fractura que atraviesa al progresismo latinoamericano: mientras algunos sectores consideran indispensable denunciar las prácticas autoritarias de gobiernos de izquierda, otros entienden que esas críticas terminan reproduciendo el discurso de Washington contra los gobiernos que enfrentan al imperialismo estadounidense.

UNA VOZ DISONANTE

Según el texto publicado por la fuente brasileña, una de las intervenciones que rompió con el tono predominante fue la del dirigente del partido Libre de Honduras, que puso sobre la mesa una crítica directa al imperialismo y reivindicó una posición más confrontativa.

Su discurso habría marcado una diferencia frente al tono predominantemente institucional del encuentro.

KICILLOF Y EL RECLAMO POR CRISTINA

La presencia del gobernador bonaerense Axel Kicillof también generó críticas entre sectores militantes.

El cuestionamiento apuntó especialmente a la ausencia de una referencia a Cristina Fernández de Kirchner y al reclamo de quienes consideran que existe una persecución o proscripción política contra la expresidenta argentina.

Durante la intervención de Kicillof, un grupo de jóvenes activistas e influencers irrumpió con una consigna que rompió el protocolo:

“¡Libertad para Cristina!”

Los manifestantes también exhibieron carteles contra lo que consideran una proscripción política.

La fuente identifica entre los participantes a Rodrigo Fronzo, Facundo Pérez Ernst y Javier Gómez, conocido como Javi Flama, y señala su pertenencia a SOVINTER, presentada como una red socialista internacional.

 LA CALLE CONTRA EL PROTOCOLO

El episodio terminó funcionando como una imagen poderosa del conflicto que atraviesa a la izquierda latinoamericana.

Por un lado, los gobiernos y dirigentes que buscan construir una agenda progresista desde las instituciones.

Por otro, sectores militantes que consideran que esa estrategia se volvió demasiado moderada, diplomática y alejada de las demandas de las bases.

El contraste fue evidente:

mientras en el escenario se hablaba de unidad progresista, desde el público aparecía una consigna que exigía tomar posición sobre la situación de Cristina Kirchner.

 ¿QUÉ IZQUIERDA QUIERE AMÉRICA LATINA?

El Congreso de Montevideo deja una pregunta incómoda.

¿Puede existir una verdadera unidad de la izquierda latinoamericana si algunos gobiernos y movimientos son excluidos por sus posiciones frente a Estados Unidos?

¿Puede hablarse de soberanía continental mientras las diferencias sobre Venezuela, Cuba, Nicaragua o Bolivia continúan dividiendo al campo progresista?

Y, sobre todo:

¿La izquierda latinoamericana está construyendo una alternativa propia o simplemente administra una versión más amable del mismo sistema?

El debate recién comienza.

Porque mientras los dirigentes discuten en los salones, las bases siguen reclamando soberanía, justicia social y coherencia política.

Y quizás esa sea la verdadera noticia que dejó Montevideo:

la izquierda latinoamericana no está unida. Está disputando qué proyecto quiere representar.

Hora Reimon
Donde el poder incomoda, ahí estamos.

Fuente: Brasil Política, Cultura e Trabalho (BPCTB) — “O Terceiro Congresso Pan-Americano e...”
Leer la fuente original