BOMBAZO: DENUNCIAS APUNTAN A UNA PRESUNTA RED DE NARCOTRÁFICO Y PODER POLÍTICO EN BOLIVIA

Cerimedo vuelve a quedar bajo la lupa. Una serie de graves acusaciones sostiene que el operador habría tenido vínculos con una estructura que facilitaba vuelos clandestinos utilizados presuntamente para transportar cocaína y retirar dinero. Si estas denuncias fueran corroboradas, el escándalo tendría una dimensión regional.
Política28 de agosto de 2026Gus ReimonGus Reimon

La trama que rodea a Fernando Cerimedo suma nuevas y gravísimas acusaciones.

Según la información que comenzó a circular, Cerimedo habría formado parte de una estructura que presuntamente facilitaba vuelos ilegales utilizados para transportar grandes cantidades de cocaína y posteriormente retirar dinero.

Uno de los nombres que aparece en estas denuncias es el de Erik Correa González, señalado como responsable de inteligencia boliviana contra el narcotráfico. Las acusaciones sostienen que habría recibido enormes sumas de dinero a cambio de permitir determinadas operaciones aéreas.

Los números mencionados son estremecedores: hasta 500 kilos de cocaína por vuelo y unas 15 toneladas diarias.

Sin embargo, estas afirmaciones requieren una investigación judicial y documentación independiente que permita establecer si los hechos ocurrieron efectivamente, quiénes participaron y cuál habría sido el destino del dinero. UNA ACUSACIÓN TODAVÍA MÁS GRAVE

Las denuncias también vinculan a Correa González con el supuesto atentado contra Nadia Beller.

Según esta versión, habría recibido un mensaje atribuido a Cerimedo relacionado con una supuesta "traición" de Beller y posteriormente habría reportado el ataque.

De comprobarse esta cadena de comunicaciones, estaríamos ante una acusación de una gravedad extraordinaria.

Pero precisamente por eso resulta indispensable conocer los mensajes originales, sus metadatos, peritajes telefónicos y cualquier evidencia que permita establecer su autenticidad y contexto.

EL ESCENARIO REGIONAL

Las denuncias plantean además una hipótesis política mucho más amplia: que la lucha contra el narcotráfico estaría siendo utilizada como argumento para justificar operaciones militares estadounidenses en distintos puntos de América Latina y el Caribe.

Esa afirmación tampoco puede darse por demostrada sin evidencia documental.

Lo que sí merece discusión pública es qué intereses económicos y geopolíticos existen detrás de la llamada "guerra contra las drogas", quién controla las rutas, quién se beneficia del negocio y qué papel desempeñan los gobiernos y organismos de seguridad de la región.

Porque existe una pregunta incómoda:

¿La guerra contra el narcotráfico realmente busca terminar con el negocio o controlar quién maneja ese negocio?

Y MÉXICO EN EL CENTRO DEL DEBATE

La pregunta final resulta inevitable:

¿Hasta dónde puede llegar la intervención de Estados Unidos en los asuntos internos de los países latinoamericanos bajo el argumento de combatir al narcotráfico?

México, Colombia, Venezuela, Bolivia y otros países de la región han sufrido durante décadas las consecuencias de la violencia vinculada al narcotráfico y de las políticas de seguridad impulsadas desde Washington.

Pero combatir el crimen organizado no puede convertirse en un cheque en blanco para intervenir sobre la soberanía de otros Estados.

Y mucho menos si detrás de esas operaciones existen intereses económicos, geopolíticos o estratégicos que nunca llegan a explicarse públicamente.

 LA PREGUNTA DE HORA REIMON

Si las acusaciones contra Cerimedo y otros funcionarios se confirman, no estaríamos solamente ante un escándalo de narcotráfico.

Estaríamos ante la posible existencia de una estructura donde política, inteligencia, dinero ilegal y poder internacional podrían haberse cruzado.

Ahora toca investigar.

Sin blindajes. Sin operaciones de prensa. Sin importar de qué lado venga el poder.

Porque cuando el narcotráfico y la política se mezclan, la primera víctima siempre es la democracia.

Hora Reimon
Donde el poder incomoda, ahí estamos.