SANTILLI Y EL CANSANCIO ELECTORAL: ¿AHORA TAMBIÉN MOLESTA QUE LA GENTE VOTE?
Gus ReimonCuesta entender que una figura central del oficialismo formule semejante diagnóstico sin preguntarse por qué existe ese cansancio. Porque si hay hartazgo social, también hay responsabilidades políticas: promesas incumplidas, deterioro del poder adquisitivo, incertidumbre económica y una dirigencia que muchas veces parece vivir en una realidad paralela.
Santilli conoce de sobra los pasillos del poder. Su trayectoria atravesó distintas etapas del PRO y su acercamiento al espacio de Javier Milei lo colocó nuevamente en el centro de la escena política nacional.
Pero hay una diferencia fundamental entre reconocer el desgaste de la ciudadanía y presentar la participación electoral como una molestia.
Votar no es un trámite innecesario. Es una herramienta democrática para controlar, elegir y castigar políticamente a quienes gobiernan.
Si la gente está cansada, la pregunta no debería ser cuántas veces tiene que ir a las urnas, sino qué hicieron quienes tuvieron el poder para que tantos ciudadanos sientan que sus problemas siguen sin respuesta.
Y hay otra contradicción: la dirigencia reclama confianza cuando necesita votos, pero después corre el riesgo de tratar esa misma participación como una carga.
La democracia no puede reducirse a ganar elecciones. También exige escuchar, rendir cuentas y aceptar que la ciudadanía tiene la última palabra.
SANTILLI: EL PROBLEMA NO ES QUE LA GENTE VOTE. EL PROBLEMA ES QUE MUCHOS POLÍTICOS PARECEN OLVIDAR PARA QUIÉN GOBIERNAN.
HORA REIMON
