BOLIVIA AL LÍMITE: GALARZA NIEGA VÍNCULOS CON CERIMEDO, PERO UNA FOTO Y UN VIAJE A LA EMBAJADA DE EE.UU. PODRÍAN COMPLICAR SU VERSIÓN

La directora de Comunicación Estratégica del Estado declaró durante más de cuatro horas ante la Fiscalía y respondió unas 380 preguntas por el caso Cerimedo. Dijo que el consultor argentino no tiene ninguna relación con el Gobierno. Pero ahora circula un señalamiento que apunta a un supuesto encuentro entre ambos en la Embajada de Estados Unidos durante julio. Si ese dato se confirma, la explicación oficial quedaría seriamente cuestionada.
Mundo27 de agosto de 2026Gus ReimonGus Reimon

Bolivia entra en una zona cada vez más incómoda.

El caso de Fernando Cerimedo dejó de ser solamente una investigación sobre el patrimonio y las actividades del consultor argentino. Ahora empieza a convertirse en una pregunta política mucho más grande:

¿Quién decía la verdad sobre el verdadero vínculo de Cerimedo con el poder?

La directora general de Comunicación Estratégica del Estado, Ximena Galarza, declaró ante la Fiscalía en calidad de testigo durante más de cuatro horas y aseguró que no existe ningún tipo de relación laboral o institucional entre su despacho y Cerimedo.

Respondió aproximadamente 380 preguntas y fue categórica al afirmar que el argentino no forma parte del aparato estatal ni del Órgano Ejecutivo.

Galarza explicó que conoció a Cerimedo en Palacio de Gobierno porque él había trabajado como asesor de comunicación durante la campaña electoral del presidente Rodrigo Paz, pero sostuvo que actualmente no mantiene ningún vínculo con él.

Hasta ahí, una declaración oficial.

Pero entonces aparece otra versión que amenaza con abrir una grieta.

EL DATO QUE PUEDE CAMBIAR TODO

El analista español Julián Macías difundió un señalamiento según el cual Galarza habría acompañado a Cerimedo en julio a la Embajada de Estados Unidos.

El dato, publicado en redes sociales, no aparece todavía respaldado por una fuente periodística independiente que permita darlo por confirmado. Pero justamente por eso debería ser investigado.

Porque si existiera evidencia documental, fotográfica o testimonial de ese encuentro, aparecería una contradicción difícil de explicar con la frase:

“Él no tiene ninguna relación con el Gobierno”.

Una cosa es no figurar formalmente como funcionario.

Otra muy distinta es no tener ningún vínculo con el poder.

Y esa diferencia puede ser fundamental en una investigación de estas características.

CERIMEDO: “NO ES FUNCIONARIO” NO SIGNIFICA “NO TIENE PODER”

El Gobierno boliviano insiste en una defensa jurídica bastante precisa: Cerimedo no era funcionario público.

Eso puede ser cierto formalmente.

Pero la pregunta política es otra.

¿Qué hacía Cerimedo dentro de Palacio?

La propia Galarza reconoció que cuando llegó a su cargo, el argentino ya estaba allí y que lo conoció por su papel como asesor de comunicación durante la campaña presidencial.

Y otras publicaciones bolivianas han señalado que su influencia habría excedido la comunicación electoral, ubicándolo cerca de la estrategia política del Gobierno.

Por eso reducir toda la discusión a si Cerimedo tenía o no un recibo de sueldo estatal puede ser una forma demasiado cómoda de esquivar el verdadero interrogante.

El poder también se ejerce desde afuera del organigrama.

LA FISCALÍA YA ESTÁ MIRANDO EL ENTORNO

La investigación contra Cerimedo se desarrolla por presunto enriquecimiento ilícito y legitimación de ganancias ilícitas.

La Fiscalía realizó allanamientos en inmuebles vinculados al caso y secuestró dinero y equipos que, según las autoridades, estarían relacionados con una denominada “mini granja de bots”. También se solicitó información a la Unidad de Investigaciones Financieras.

En paralelo, la expareja de Cerimedo, Nadia Beller, realizó acusaciones sobre su supuesto rol dentro del entorno presidencial.

Es importante aclararlo: esas acusaciones todavía deben ser probadas judicialmente.

Pero precisamente por eso la investigación necesita respuestas, no blindajes políticos.

LA CONTRADICCIÓN QUE NADIE QUIERE EXPLICAR

Galarza dice:

“No hay ningún tipo de relación con Cerimedo”.

Pero también reconoce:

  • que Cerimedo estaba en Palacio cuando asumió;

  • que había sido asesor de comunicación de la campaña;

  • que coincidieron posteriormente en distintos eventos;

  • y que la prensa registró esos encuentros.

Ahora aparece un señalamiento que habla de un supuesto acompañamiento a una embajada durante julio.

Si ese episodio se confirma, la discusión cambia completamente.

Porque ya no estaríamos hablando simplemente de un consultor que “no era funcionario”.

Estaríamos hablando de qué tipo de acceso tenía, con quién se reunía y quién lo acompañaba en esas reuniones.

 EL PROBLEMA NO ES UNA FOTO, ES LO QUE LA FOTO PODRÍA SIGNIFICAR

La política latinoamericana está llena de asesores que oficialmente “no tienen ningún cargo”.

No aparecen en los organigramas.

No cobran un sueldo público.

No firman decretos.

Pero se sientan en reuniones.

Dan instrucciones.

Diseñan campañas.

Manejan redes.

Contactan empresarios.

Hablan con diplomáticos.

Y, eventualmente, pueden tener más influencia que un funcionario con despacho.

Por eso el argumento de “Cerimedo no es funcionario” resulta insuficiente para cerrar el debate.

La pregunta verdaderamente importante es:

¿Qué influencia tuvo Cerimedo sobre el Gobierno de Rodrigo Paz y quién puede demostrarlo?

Y ahora aparece una segunda:

¿Qué hacía junto a funcionarios bolivianos en una embajada extranjera durante julio?

Si ocurrió, hay que explicarlo.

Si no ocurrió, también.

Porque en una investigación de esta magnitud la verdad no debería depender de quién controla la comunicación oficial.

BOLIVIA NECESITA RESPUESTAS, NO RELATOS

Galarza tiene derecho a defenderse.

Cerimedo tiene derecho al debido proceso.

El Gobierno tiene derecho a negar las acusaciones.

Pero la sociedad boliviana también tiene derecho a saber quiénes tenían acceso al poder, qué funciones cumplían realmente y quién financiaba esas actividades.

La Fiscalía tiene ahora una oportunidad para despejar todas las dudas.

Que investigue.

Que pida registros.

Que revise imágenes.

Que determine quién estuvo dónde.

Que establezca qué reuniones existieron.

Y que determine si las declaraciones públicas coinciden con los hechos.

Porque si todo está en orden, la investigación debería terminar demostrando que las acusaciones eran falsas.

Pero si aparecen pruebas que contradicen las versiones oficiales, entonces Bolivia estará frente a algo mucho más grave:

un poder paralelo que nadie quiere reconocer.

Y ahí está el verdadero escándalo.

Porque en política, a veces, el que no figura en el organigrama es precisamente el que más poder tiene.

Hora Reimon — Donde el poder incomoda, ahí estamos.