REMEDIAR, EN LA MIRA: EL GOBIERNO DE MILEI REDUJO DE 128 A SOLO 6 LOS MEDICAMENTOS DEL LISTADO NACIONAL

El Ministerio de Salud, encabezado por Mario Lugones, derogó el vademécum que sostenía la provisión nacional de medicamentos esenciales y lo reemplazó por una lista de seis principios activos destinados a enfermedades cardiovasculares. La medida deja fuera del listado tratamientos para la diabetes, infecciones, afecciones respiratorias y otras patologías frecuentes, y traslada a las provincias la responsabilidad de garantizar esos medicamentos. 
Sociedad16 de octubre de 2026Hora ReimonHora Reimon

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El Gobierno nacional oficializó un cambio drástico en el esquema de provisión de medicamentos esenciales mediante la Resolución 1447/2026, publicada el 15 de octubre en el Boletín Oficial. La norma derogó el listado aprobado en 2021 y estableció una nueva nómina de apenas seis principios activos, vinculados principalmente con la prevención y el tratamiento de enfermedades cardiovasculares. 

La decisión afecta al programa Remediar, creado en 2002 para garantizar el acceso gratuito a medicamentos a través de los centros de atención primaria de la salud. Aunque la resolución no dispone expresamente la eliminación formal del programa, reduce sustancialmente el alcance de la provisión nacional de fármacos esenciales. 

De antibióticos y medicamentos para la diabetes a una lista de seis fármacos

Entre los medicamentos que quedaron fuera del nuevo listado figuran la metformina, utilizada para tratar la diabetes; la amoxicilina, un antibiótico de uso frecuente; el salbutamol, empleado para afecciones respiratorias; la levotiroxina, indicada para trastornos de la tiroides; y distintos anticonceptivos. <Cite refs={["turn118816search15","turn118816search12"]}/>

Los seis principios activos que permanecen en la nómina son el ácido acetilsalicílico, la atorvastatina, el candesartán, la hidroclorotiazida, el ramipril y la rosuvastatina, medicamentos vinculados con la prevención cardiovascular, el control de la presión arterial y el colesterol. 

El cambio abre una preocupación central: qué sucederá con las personas que dependen exclusivamente del sistema público de salud y no tienen recursos para comprar sus tratamientos.

Las provincias deberán afrontar el costo de los medicamentos excluidos

Con el nuevo esquema, las provincias y la Ciudad de Buenos Aires deberán recurrir a sus propios presupuestos y mecanismos de compra para garantizar los medicamentos que ya no figuran en el listado nacional, siempre que no estén cubiertos por otros programas.

La modificación llega después de un fuerte recorte presupuestario. Según un análisis de Chequeado publicado en julio de 2026, los recursos destinados al programa Remediar cayeron un 72% en términos reales entre 2023 y 2026, mientras que la cantidad de tratamientos entregados pasó de 37,1 millones en 2022 a 14,1 millones en 2025. 

La transferencia de responsabilidades a las jurisdicciones plantea un desafío adicional para los sistemas sanitarios provinciales, que deberán afrontar nuevas necesidades de compra en un contexto de restricciones presupuestarias.

Fuertes críticas al ministro Mario Lugones

La decisión generó cuestionamientos de funcionarios y dirigentes vinculados con la salud pública. El ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, calificó la medida como “un brutal y asesino ajuste, que impacta directamente en la salud de la gente”. 

Por su parte, el diputado nacional Pablo Yedlin cuestionó la derogación del listado anterior y advirtió que numerosos tratamientos esenciales quedan fuera de la provisión nacional.

Las críticas apuntan a que el recorte puede profundizar las desigualdades entre quienes pueden pagar sus medicamentos y quienes dependen de la atención pública. El impacto efectivo dependerá también de la capacidad de cada provincia para sostener la compra y distribución de los fármacos excluidos.

La salud pública, frente a un nuevo desafío

Remediar fue creado hace más de dos décadas para ampliar el acceso a medicamentos esenciales y fortalecer la atención primaria. La modificación de su esquema de provisión nacional representa un cambio significativo en esa política sanitaria.

El Gobierno sostiene que el nuevo enfoque busca priorizar las enfermedades cardiovasculares, mientras que sus críticos advierten que la reducción del listado deja sin cobertura nacional directa numerosos tratamientos de uso frecuente.

La pregunta central es quién garantizará los medicamentos a las personas que no pueden pagarlos. Para miles de pacientes, la continuidad de un tratamiento no es una cuestión administrativa: es una necesidad cotidiana que puede definir su calidad de vida y su salud.