EL GOBIERNO DE MILEI JUSTIFICA LA PRECARIZACIÓN LABORAL: “HAY GENTE QUE QUIERE TRABAJAR COMO MONOTRIBUTISTA”

El secretario de Trabajo defendió el trabajo autónomo como una alternativa al empleo registrado. La declaración reavivó las críticas a la reforma laboral, cuestionada por facilitar los despidos y debilitar las condiciones de protección de los trabajadores.
Política14 de octubre de 2026Hora ReimonHora Reimon

El Gobierno de Javier Milei vuelve a quedar en el centro de la polémica por su visión del mercado laboral. El secretario de Trabajo sostuvo: “No todo el mundo quiere trabajar en blanco y a disposición de un empleador. Hay gente que quiere un laburo autónomo como monotributista”, una frase que abrió el debate sobre la precarización del empleo y el alcance de los derechos laborales.

La declaración presenta el trabajo autónomo como una elección personal, pero deja afuera una realidad que atraviesa a miles de trabajadores: muchas veces, facturar como monotributista no responde a una decisión libre, sino a la necesidad de conseguir ingresos ante la falta de oportunidades laborales registradas.

¿Libertad para elegir o necesidad de sobrevivir?

El monotributo es una herramienta legítima para quienes desarrollan una actividad independiente. El problema aparece cuando se utiliza para encubrir relaciones laborales que, en la práctica, funcionan como un empleo en relación de dependencia, pero sin las mismas garantías ni derechos.

En esos casos, los trabajadores pueden quedar expuestos a una mayor inestabilidad, sin vacaciones pagas, aguinaldo ni las protecciones propias de un vínculo laboral registrado, según las condiciones concretas de cada relación.

Una reforma laboral bajo cuestionamiento

La reforma laboral impulsada por el oficialismo fue presentada como una herramienta para fomentar el empleo formal y reducir las barreras a la contratación. Sin embargo, sus detractores advierten que flexibilizar las condiciones de contratación y despido puede debilitar la posición de los trabajadores frente a los empleadores.

En ese contexto, las declaraciones del secretario de Trabajo alimentan las críticas de quienes consideran que el Gobierno busca naturalizar modalidades de empleo más precarias en lugar de garantizar puestos registrados, salarios dignos y estabilidad laboral.

La discusión de fondo no es si una persona puede elegir trabajar por cuenta propia. Esa posibilidad existe y debe respetarse. La cuestión es si el Estado promueve esa autonomía o si termina legitimando un mercado laboral en el que cada vez más personas aceptan condiciones desfavorables porque no tienen otra alternativa.

El Gobierno habla de libertad laboral, pero la pregunta sigue en pie: ¿cuánta libertad tiene un trabajador cuando debe aceptar cualquier condición para llegar a fin de mes?