MILEI CONTRA LA ONU: “UNA ORGANIZACIÓN INÚTIL” Y UNA CONTRADICCIÓN QUE PONE A MALVINAS EN EL CENTRO

El Presidente cuestionó duramente a Naciones Unidas y la calificó como una “organización inútil”, pero su discurso abre una contradicción: la misma ONU que Milei descalifica mantiene desde hace décadas el reclamo argentino por Malvinas dentro de su agenda de descolonización.
Política23 de septiembre de 2026Gus ReimonGus Reimon

Javier Milei volvió a utilizar el escenario de la Asamblea General de las Naciones Unidas para desplegar uno de sus discursos más confrontativos contra el organismo internacional.

Ante representantes de prácticamente todo el mundo, el Presidente argentino sostuvo que el “pacto sagrado original” de que todos los seres humanos nacen libres e iguales se rompió y lanzó una de las frases más duras de su intervención:

“La ONU se convirtió en una organización inútil”.

Y fue todavía más lejos al afirmar que actualmente el organismo “solo sirve para alimentar a una casta de parásitos fatalmente arrogantes”.

La crítica de Milei apuntó al funcionamiento de Naciones Unidas, su capacidad para hacer cumplir sus resoluciones y su actuación frente a diferentes conflictos internacionales.

Pero hay un punto particularmente llamativo cuando el discurso llega a la cuestión de Malvinas.

MALVINAS: LA ONU QUE MILEI CRITICA TAMBIÉN ES EL ORGANISMO QUE MANTIENE ABIERTO EL RECLAMO ARGENTINO

Milei volvió a reivindicar la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas y reclamó que la Argentina y el Reino Unido retomen negociaciones para resolver la disputa por medios pacíficos.

Y acá aparece una contradicción que merece ser señalada.

La propia ONU mantiene a las Islas Malvinas/Falkland Islands en su lista de Territorios No Autónomos desde 1946. Además, el Comité Especial de Descolonización —el C-24— analiza la cuestión desde 1964. En 1965, la Asamblea General aprobó la Resolución 2065, que reconoció la existencia de una disputa de soberanía y promovió negociaciones entre Argentina y el Reino Unido.

Y esto no quedó congelado en la historia.

En junio de 2025, el Comité de Descolonización volvió a aprobar una resolución solicitando a Argentina y al Reino Unido que reanuden las negociaciones para encontrar una solución pacífica a la disputa de soberanía.

Es decir: la ONU que Milei presenta como “inútil” es, al mismo tiempo, uno de los principales ámbitos multilaterales donde Argentina sostiene institucionalmente su reclamo por Malvinas.

EL PROBLEMA NO ES CRITICAR A LA ONU

Una cosa es cuestionar el funcionamiento de Naciones Unidas. Otra es desconocer el papel que el organismo ha tenido históricamente en determinadas cuestiones de interés argentino.

Se puede discutir si la ONU tiene suficiente capacidad para hacer cumplir sus resoluciones. Se puede cuestionar su estructura, su burocracia o su sistema de toma de decisiones.

Pero cuando se habla de Malvinas, los antecedentes son concretos: la Asamblea General y el Comité de Descolonización han tratado sistemáticamente la disputa y han llamado a ambos gobiernos a encontrar una solución negociada.

Por eso el discurso presidencial deja una pregunta política inevitable:

¿Cómo se puede descalificar al organismo como “inútil” y, al mismo tiempo, reclamar que ese mismo organismo haga valer las resoluciones vinculadas con Malvinas?

LA DIPLOMACIA COMO ESCENARIO

Milei eligió un tono de confrontación para hablar ante la comunidad internacional.

No fue simplemente un discurso sobre la política exterior argentina. Fue también una impugnación frontal al funcionamiento de Naciones Unidas.

Y ahí aparece la diferencia entre criticar una institución internacional y deslegitimarla mientras se pretende utilizar sus mecanismos para defender intereses nacionales.

Malvinas necesita memoria, diplomacia y una política de Estado sostenida en el tiempo.

La cuestión no pasa solamente por levantar la bandera argentina en un escenario internacional.

También importa comprender cuáles son las herramientas diplomáticas que históricamente Argentina utilizó para sostener su reclamo.

Porque si la ONU es, como dijo Milei, una “organización inútil”, entonces la pregunta queda flotando:

¿Qué hacemos con todas las resoluciones, organismos y mecanismos internacionales que durante décadas Argentina utilizó para mantener viva la cuestión Malvinas?

Hora Reimon
Donde el poder incomoda, ahí estamos.