IMPUESTO A LA VIDA
Mientras el Gobierno habla de desregulación y de “libertad” para favorecer la actividad privada, una medida de la ANMAT genera otro interrogante: aranceles del 1,5% y 1,25% sobre medicamentos y prótesis de alto costo.
Hora Reimon
El problema es quién termina pagando la cuenta.
Si esos costos son trasladados por prepagas y obras sociales, pueden terminar impactando directamente sobre pacientes que necesitan tratamientos, medicamentos o prótesis para sostener su salud y su calidad de vida.
Y hay un dato que no puede pasar desapercibido: cuando se encarece el acceso a tratamientos de alto costo, el impacto no es abstracto. Lo recibe una persona enferma, una persona con discapacidad o una familia que ya enfrenta gastos enormes.
Desregular para algunos.
Regular y cobrar sobre lo vital para otros.
¿Quién termina pagando? El paciente.
Eso no es una discusión contable. Es una discusión sobre el acceso a la salud.
HORA REIMON
Donde el poder incomoda, ahí estamos.
