MILEI DESCONFÍA DE SU ENTORNO: SOSPECHAS DE ESPIONAJE, DESPIDOS Y EL PAPEL DE MARIO SULI EN LA QUINTA DE OLIVOS

El Presidente denunció un supuesto “espionaje interno” y doce trabajadores quedaron bajo sospecha de filtrar información. El Gobierno decidió que la Casa Militar tome el control integral de Olivos. En medio de la crisis, fuentes citadas por El Destape señalan a Mario Suli, uno de los hombres más cercanos a Milei, como quien habría alimentado las sospechas del mandatario.
Política18 de septiembre de 2026Hora ReimonHora Reimon

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La Quinta de Olivos quedó en el centro de una fuerte interna después de que Javier Milei denunciara un supuesto espionaje interno dentro de la residencia presidencial y señalara a trabajadores civiles por presuntas filtraciones de información.

El episodio derivó en despidos, desplazamientos y una decisión que modifica el funcionamiento de la residencia: el Gobierno anunció que la Casa Militar asumirá integralmente las funciones de seguridad de Olivos, mientras se disuelve la Administración General de la Residencia Presidencial.

Pero detrás de la explicación oficial sobre “eficiencia y seguridad” aparece otro elemento: la creciente desconfianza de Milei hacia quienes forman parte de su entorno cotidiano.

El Presidente cree que lo están espiando

Según publicó El Destape, el mandatario quedó convencido de que existían filtraciones desde la propia Quinta de Olivos. El medio informó que doce trabajadores fueron despedidos y que otros empleados civiles fueron desplazados o enviados nuevamente a la Casa Rosada.

La investigación periodística sostiene que los trabajadores quedaron bajo sospecha de filtrar información.

Sin embargo, no existe en la información pública disponible una prueba judicial que haya establecido que esos empleados efectivamente realizaran tareas de espionaje o filtraran información.

El propio artículo recoge una segunda versión dentro del Gobierno: sectores de la administración niegan que haya existido espionaje o robo de alimentos del Presidente.

Es decir: la sospecha existe, las consecuencias laborales también, pero la acusación todavía no equivale a una prueba.

Mario Suli, otra vez en el centro

En esta historia vuelve a aparecer Mario Suli, el hombre de gorra y barba que desde hace años acompaña prácticamente a todas partes al Presidente.

El Destape cita a fuentes de la Quinta que responsabilizan a Suli por haber convencido a Milei de que estaba siendo espiado y de que incluso podían estar manipulando o consumiendo su comida.

Una de las fuentes citadas por el medio afirmó que Suli sería quien primero prueba la comida destinada al Presidente como mecanismo de protección.

Estas afirmaciones corresponden a fuentes citadas por El Destape y no están acreditadas como hechos mediante una investigación judicial.

Pero el dato periodístico resulta relevante porque vuelve a poner bajo la lupa la relación entre Milei y su círculo más estrecho.

La sospecha termina cambiando la estructura de Olivos

Después de que trascendiera la situación, el Gobierno comunicó oficialmente que la Casa Militar asumirá la responsabilidad integral de la seguridad de la Quinta y de las residencias transitorias del Presidente y su familia.

La transferencia deberá completarse en un plazo máximo de 60 días y también contempla la disolución de la Administración General de la Residencia Presidencial de Olivos. El Gobierno justificó la medida en la necesidad de elevar los estándares de seguridad y eficiencia y reducir la estructura formal y la cantidad de personal que permanece en el predio.

La modificación no es menor.

Hasta ahora, la Administración General de Olivos tenía funciones propias sobre el funcionamiento de la residencia, el personal y los servicios, mientras que la Casa Militar ya tenía responsabilidades vinculadas con la seguridad presidencial. La normativa oficial establece que la Casa Militar tiene entre sus objetivos proveer la seguridad del Presidente, su familia y la Residencia Presidencial de Olivos.

Ahora el Gobierno avanza hacia una concentración mucho mayor de esas funciones en la estructura militar.

El punto que todavía necesita respuestas

La pregunta central no es solamente por qué se reorganiza Olivos.

La pregunta es qué pruebas llevaron al Presidente a sospechar que estaba siendo espiado y qué elementos concretos sustentaron las medidas contra los trabajadores.

Porque hay dos escenarios posibles.

Si hubo filtraciones o espionaje, corresponde determinar quiénes fueron responsables, qué información salió de la residencia y qué investigación respaldó las decisiones.

Si las sospechas no pudieron ser demostradas, entonces también corresponde explicar por qué trabajadores fueron despedidos o desplazados a partir de acusaciones que no aparecen públicamente acreditadas.

Y hay una tercera cuestión que merece ser investigada:

¿Qué influencia tiene sobre el Presidente una persona como Mario Suli, que según distintas investigaciones periodísticas forma parte de su círculo de confianza y aparece permanentemente a su lado?

El hombre de confianza y un Presidente cada vez más desconfiado

Suli no es un funcionario elegido por el voto popular ni el responsable político de la Presidencia.

Pero su presencia alrededor de Milei es visible desde hace años.

Por eso, el episodio de Olivos vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que excede a una persona determinada: el funcionamiento del círculo íntimo del Presidente y el modo en que las sospechas que llegan hasta él terminan transformándose en decisiones de Gobierno.

La seguridad presidencial es un asunto de Estado.

También lo es la administración de la residencia presidencial.

Y lo son las condiciones en las que trabajadores públicos son señalados, despedidos o trasladados.

HORA REIMON PONE EL FOCO DONDE CORRESPONDE

No alcanza con decir que “se reorganizó Olivos”.

La secuencia es mucho más concreta:

Milei sospecha de filtraciones → trabajadores quedan bajo sospecha → se producen despidos y desplazamientos → la Casa Militar toma el control integral de la residencia.

Y en medio de esa secuencia aparece nuevamente Mario Suli, señalado por fuentes de Olivos como una persona que habría reforzado las sospechas del Presidente.

Eso debe investigarse.

No para convertir una versión en una verdad automática, sino para saber qué pasó realmente dentro de la Quinta de Olivos, qué pruebas existen y quién tomó las decisiones que terminaron modificando toda la estructura de la residencia presidencial.

Porque cuando un Presidente siente que lo espían, el problema deja de ser exclusivamente personal.

Las decisiones que nacen de esa sospecha pueden terminar afectando al Estado.

Y ahí es donde corresponde mirar.

Hora Reimon