A 50 AÑOS DE LA NOCHE DE LOS LÁPICES, LOS SECUNDARIOS VUELVEN A MARCHAR

La Plata volvió a ser escenario de una movilización estudiantil. A medio siglo de la Noche de los Lápices, estudiantes secundarios marcharon para mantener viva la memoria de los jóvenes secuestrados y desaparecidos durante la última dictadura.
General16 de septiembre de 2026Hora ReimonHora Reimon

Las calles de La Plata volvieron a llenarse de estudiantes secundarios al cumplirse 50 años de la Noche de los Lápices, uno de los episodios emblemáticos de la represión ejercida por la última dictadura militar.

La movilización recupera una escena que atraviesa generaciones: jóvenes organizados y movilizados por sus derechos, esta vez cinco décadas después de aquellos hechos.

La Noche de los Lápices refiere al secuestro de estudiantes secundarios ocurrido en septiembre de 1976, principalmente en La Plata. Los jóvenes habían participado, entre otras demandas, de las movilizaciones por el boleto estudiantil.

La mayoría permanece desaparecida.

CINCUENTA AÑOS DESPUÉS

La marcha de este 16 de septiembre no representa solamente un acto de memoria sobre el pasado. Para quienes participan, también constituye una oportunidad para reivindicar la participación estudiantil y reclamar por las condiciones actuales de la educación.

La fecha quedó incorporada a la memoria colectiva argentina como símbolo de la persecución contra estudiantes y militantes juveniles durante el terrorismo de Estado.

En este aniversario, las nuevas generaciones vuelven a ocupar las calles de La Plata.

Los lápices siguen escribiendo.

Porque recordar a quienes fueron secuestrados y desaparecidos también implica preguntarse qué lugar ocupa hoy la juventud en la defensa de la educación, los derechos y la democracia.

LA MEMORIA COMO PRESENTE

A 50 años, la pregunta no es solamente qué ocurrió aquella noche.

También es qué hacemos hoy con esa memoria.

Los estudiantes que marchan en La Plata pertenecen a una generación que nació décadas después de aquellos secuestros. Sin embargo, la historia continúa formando parte de su identidad colectiva.

Medio siglo después, una nueva generación vuelve a marchar.

Y lo hace en la misma ciudad donde aquella historia comenzó a convertirse en una de las páginas más dolorosas de la memoria argentina.

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