BRICS: ARGENTINA MIRA DESDE AFUERA UNA MESA DONDE SE NEGOCIAN ALIMENTOS, ENERGÍA Y MINERALES

Guillermo Michel cuestionó la decisión del Gobierno de rechazar el ingreso de Argentina a los BRICS y sostuvo que el país perdió oportunidades comerciales, financieras y productivas. La Declaración de Nueva Delhi 2026 vuelve a poner en discusión qué lugar quiere ocupar Argentina en el nuevo mapa económico mundial.
Política14 de septiembre de 2026Gus ReimonGus Reimon

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“Perdimos opcionalidad, mercados y oportunidades de financiamiento y cooperación por una decisión ideológica”.

La frase pertenece a Guillermo Michel, diputado nacional por Entre Ríos, quien volvió a cuestionar la decisión del gobierno de Javier Milei de rechazar el ingreso de Argentina a los BRICS.

Para Michel, aquella decisión no fue solamente un error diplomático.

Fue, fundamentalmente, un error económico.

Y la nueva agenda impulsada por el bloque vuelve a poner el debate sobre la mesa.

UNA MESA QUE AVANZA SIN ARGENTINA

La Declaración de Nueva Delhi 2026 plantea una agenda que incluye mecanismos de pagos transfronterizos, utilización de monedas locales para el comercio y las inversiones, cooperación financiera y herramientas destinadas a facilitar el comercio y fortalecer las cadenas productivas de los países en desarrollo.

Para un país como Argentina, que necesita ampliar mercados, conseguir financiamiento y aumentar el valor agregado de sus exportaciones, se trata de cuestiones estratégicas.

Pero hay un área particularmente sensible:

el agro.

Los BRICS avanzan en una plataforma de comercio de granos con la perspectiva de extender la cooperación hacia otros productos agrícolas y commodities.

También profundizan iniciativas vinculadas con semillas, recursos genéticos, insumos, agricultura digital y cadenas agroalimentarias.

Argentina tiene una enorme capacidad productiva en alimentos.

La pregunta entonces aparece sola:

¿por qué quedar afuera de una mesa que está construyendo herramientas para sectores en los que Argentina tiene ventajas competitivas?

NO SOLAMENTE SOJA Y LITIO

El debate tampoco termina en el campo.

El bloque viene colocando en su agenda la energía y los minerales críticos, con una idea que resulta especialmente relevante para países productores de materias primas: avanzar desde la simple exportación de recursos hacia el procesamiento, la tecnología y el desarrollo de cadenas de valor locales.

Argentina tiene recursos energéticos, minerales estratégicos y capacidad agroindustrial.

El desafío histórico es conocido:

no limitarse a vender materia prima para después comprar productos elaborados mucho más caros.

El verdadero salto económico aparece cuando el país logra procesar, industrializar y agregar valor.

“ENTRAR NO IMPLICABA ALINEARNOS CON NADIE”

Michel plantea otro argumento central.

El ingreso a los BRICS, sostiene, no habría obligado a Argentina a abandonar otros mercados ni a romper relaciones con Estados Unidos, Europa o cualquier otro socio comercial.

La pertenencia a un bloque económico no necesariamente significa subordinación geopolítica.

Puede significar, simplemente, tener más opciones.

Y en un mundo cada vez más fragmentado, la diversificación puede convertirse en una herramienta de poder.

Venderle a Estados Unidos no impide venderle a China.

Comerciar con Europa no impide profundizar vínculos con India.

Trabajar con Brasil no obliga a abandonar otros mercados.

La cuestión es justamente ampliar las alternativas.

LA DISCUSIÓN SOBRE LA “IDEOLOGÍA”

El Gobierno de Milei justificó su orientación internacional a partir de una fuerte alineación con Estados Unidos e Israel y de su rechazo a determinadas posiciones de los países que integran el bloque.

Michel plantea una crítica diferente:

la política exterior no debería cerrar puertas comerciales por razones ideológicas.

Argentina necesita mercados.

Necesita inversiones.

Necesita tecnología.

Necesita financiamiento.

Necesita vender más y mejor.

Y necesita que sus recursos naturales generen desarrollo dentro del país.

Por eso, el debate sobre los BRICS no debería reducirse a “Occidente versus Oriente”.

La pregunta debería ser mucho más sencilla:

¿qué le conviene a la Argentina?

LECTURA POLÍTICA

El mundo está cambiando.

Los BRICS no son solamente una fotografía de presidentes reunidos alrededor de una mesa. Están intentando construir mecanismos propios de comercio, financiamiento y cooperación.

Eso no significa que el bloque vaya a reemplazar al dólar, al FMI o al sistema financiero internacional de un día para otro.

Tampoco significa que ingresar a los BRICS hubiera garantizado automáticamente crecimiento, inversiones o mejores condiciones comerciales.

Pero sí significa algo:

Argentina decidió no ocupar una silla en una mesa que reúne a algunos de los principales actores económicos del planeta.

Y esa decisión tiene un costo de oportunidad.

Quizás la discusión más importante sea justamente esa.

Un país soberano no debería preguntarse con quién puede sentarse.

Debería preguntarse cuántas mesas puede ocupar al mismo tiempo para defender sus propios intereses.

Porque soberanía también significa tener opciones.

Y cuando el mundo se reorganiza alrededor de nuevos mercados, monedas, cadenas productivas, alimentos, energía y minerales críticos, quedarse afuera también es una decisión.