SUECIA: LA IZQUIERDA VUELVE A PONERSE AL FRENTE Y LA ULTRADERECHA PIERDE TERRENO

El bloque de centroizquierda, encabezado por los socialdemócratas de Magdalena Andersson, quedó primero en las elecciones parlamentarias, según los sondeos a boca de urna. La derecha gobernante queda al borde del empate y los Demócratas de Suecia retroceden.
Mundo14 de septiembre de 2026Hora ReimonHora Reimon

HSIP_PjXYAQQtkB

Suecia podría estar ante un nuevo giro político.

Los primeros sondeos a boca de urna de las elecciones parlamentarias celebradas este domingo colocan al bloque de centroizquierda por delante del oficialismo de derecha. Según la proyección de la televisión pública SVT, la oposición alcanzaría el 51,3% de los votos, frente al 46,8% del bloque de derecha.

El Partido Socialdemócrata, liderado por la ex primera ministra Magdalena Andersson, aparece como la fuerza individual más votada, con alrededor del 28%. La particularidad es que la elección no se define solamente por quién obtiene más votos, sino por la capacidad de cada bloque para construir una mayoría en un Parlamento de 349 bancas. Las proyecciones conocidas hasta ahora hablan de una diferencia mínima: 175 escaños para el centroizquierda contra 174 para la derecha.

Pero hay otro dato que concentra buena parte de la atención europea: los Demócratas de Suecia, la fuerza de ultraderecha, retroceden y ya no aparecen como la segunda fuerza que fueron en las elecciones de 2022. En las primeras proyecciones quedan por detrás de los conservadores.

LA ULTRADERECHA QUE CAMBIÓ EL TABLERO

Los Demócratas de Suecia se convirtieron durante los últimos años en una pieza central de la política nacional. Aunque no integraron formalmente el Gobierno de Ulf Kristersson, respaldaron al Ejecutivo de derecha desde 2022 y tuvieron una fuerte influencia sobre la agenda migratoria y de seguridad.

Durante esta campaña, la posibilidad de que ingresaran directamente al Gobierno dejó de ser un tabú.

Kristersson había construido su gestión alrededor de políticas más duras frente a la inmigración, la delincuencia y la seguridad. Ahora, una eventual victoria del centroizquierda podría frenar ese avance y abrir una nueva etapa política.

La elección también muestra una paradoja: la extrema derecha puede perder votos y, al mismo tiempo, dejar una marca profunda sobre el debate político. La inmigración, la seguridad y el endurecimiento de las políticas de integración fueron algunos de los principales ejes de la campaña.

MAGDALENA ANDERSSON, ANTE EL DESAFÍO DE VOLVER AL PODER

Para Andersson, el resultado abre la posibilidad de recuperar el Gobierno después de cuatro años de administraciones de derecha.

Pero ganar la elección no significa necesariamente tener un Gobierno asegurado.

El bloque progresista está integrado por socialdemócratas, verdes, izquierda y centro, fuerzas que tienen diferencias importantes entre sí. Si la ajustada ventaja de las proyecciones se confirma, las negociaciones para construir una mayoría podrían ser complejas.

La líder socialdemócrata también propone reforzar el Estado de bienestar y aumentar la carga tributaria sobre bancos y sectores de mayores ingresos. Sin embargo, mantiene parte de las restricciones migratorias endurecidas durante los últimos años, una posición que genera tensiones dentro de su propio espacio.

6aa6eae078ca0.r_d.1461-834-3300

LECTURA POLÍTICA

Lo que ocurre en Suecia merece ser seguido más allá de sus fronteras.

Europa atraviesa una disputa política entre dos modelos: por un lado, fuerzas que prometen responder al malestar social mediante más Estado de bienestar, servicios públicos y redistribución; por otro, espacios que colocan en el centro la inmigración, la seguridad, el nacionalismo y el endurecimiento de las fronteras.

Suecia había sido durante décadas uno de los símbolos europeos de un Estado social fuerte. El crecimiento de la ultraderecha alteró ese escenario y obligó incluso a los partidos tradicionales a moverse hacia posiciones más restrictivas.

Por eso, si la tendencia de estas elecciones se confirma, el resultado tendrá una lectura que va mucho más allá de Estocolmo.

La ultraderecha no desaparece. Pero tampoco es inevitable.

Y en una Europa donde las fuerzas nacionalistas vienen creciendo, Suecia acaba de mostrar que todavía existe otro camino político.

EL DATO QUE IMPORTA

En 2022, los Demócratas de Suecia habían conseguido 20,5% y fueron la segunda fuerza nacional. En esta elección, las primeras proyecciones los ubican alrededor del 17-18%, mientras los conservadores recuperan el segundo lugar.

El escrutinio definitivo será clave para saber si Magdalena Andersson realmente puede formar Gobierno.

Hora Reimon