CHILE: POR PRIMERA VEZ DESDE LA DEMOCRACIA, EL GOBIERNO NO CONMEMORÓ EL GOLPE DE ESTADO

A 53 años del derrocamiento de Salvador Allende, las calles volvieron a recordar a las víctimas de la dictadura de Pinochet. Pero en La Moneda hubo silencio: el Gobierno de José Antonio Kast decidió no realizar ningún acto oficial
Mundo13 de septiembre de 2026Hora ReimonHora Reimon

Chile volvió a mirar este 11 de septiembre hacia uno de los capítulos más traumáticos de su historia reciente. A 53 años del golpe de Estado que derrocó al presidente constitucional Salvador Allende e inició la dictadura de Augusto Pinochet, hubo marchas, homenajes y ofrendas en distintos puntos del país.

Pero esta vez ocurrió algo inédito desde el retorno de la democracia en 1990: el Gobierno nacional no organizó ningún acto oficial para conmemorar el golpe ni hubo un mensaje presidencial sobre la fecha.

La decisión fue tomada por el presidente José Antonio Kast, quien mantuvo su agenda habitual y viajó a la Región de Los Ríos. Desde La Moneda justificaron la ausencia de una ceremonia argumentando que el país debe mirar hacia adelante y concentrarse en los problemas actuales.

El contraste con las décadas anteriores es significativo. Desde la recuperación democrática, los distintos gobiernos chilenos habían mantenido algún tipo de conmemoración institucional de aquella jornada, incluso durante administraciones de derecha como las de Sebastián Piñera, quien había condenado las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura.

EL SILENCIO DE LA MONEDA Y LA MEMORIA EN LAS CALLES

La ausencia del Gobierno no significó que Chile dejara de recordar.

Organizaciones de derechos humanos, familiares de víctimas, partidos de oposición y ciudadanos participaron de distintos homenajes. El expresidente Gabriel Boric, por ejemplo, acudió al Cementerio General para homenajear a Salvador Allende y a las víctimas de la dictadura.

También se realizaron marchas en Santiago, en una jornada que terminó marcada por enfrentamientos entre manifestantes y Carabineros y por detenciones.

El golpe del 11 de septiembre de 1973 terminó con el gobierno constitucional de Allende, quien murió durante el asalto al Palacio de La Moneda. Después comenzó una dictadura militar que se extendió durante 17 años y estuvo marcada por asesinatos, desapariciones forzadas, prisión política y torturas.

Según cifras oficiales citadas por medios chilenos, 40.175 personas fueron reconocidas como víctimas de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, incluyendo ejecutados políticos, detenidos desaparecidos y víctimas de prisión política y tortura.

UNA DECISIÓN QUE ABRE UNA NUEVA DISPUTA

El Gobierno de Kast sostiene que Chile no puede permanecer "condenado" a su pasado y que es necesario mirar hacia el futuro. Pero la decisión también abrió un debate sobre el papel del Estado en la preservación de la memoria histórica.

La discusión no es solamente sobre una ceremonia. Es sobre qué lugar ocupa el golpe de Estado, la dictadura y las violaciones a los derechos humanos en el relato oficial del Chile actual.

La preocupación también alcanza a las políticas de memoria y búsqueda de desaparecidos. Organizaciones de derechos humanos observan con atención los cambios introducidos por el nuevo Gobierno en el Plan Nacional de Búsqueda y el rumbo que tendrá la política estatal respecto de los crímenes de la dictadura.

Kast se convirtió además en el primer presidente chileno desde el retorno democrático que manifestó públicamente su apoyo al régimen de Pinochet en el plebiscito de 1988. Ese antecedente vuelve especialmente significativa su decisión de no encabezar una conmemoración oficial del golpe.

MEMORIA O SILENCIO

La jornada dejó así una imagen políticamente poderosa: mientras miles de chilenos salieron a las calles para recordar, el Gobierno eligió no hacerlo institucionalmente.

La historia no desaparece porque un gobierno deje de organizar una ceremonia. Pero la decisión de La Moneda marca un cambio respecto de cuatro décadas de democracia y vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda:

¿Qué ocurre cuando un Estado deja de conmemorar uno de los acontecimientos que marcaron para siempre su democracia?

En Chile, 53 años después del golpe, la disputa por la memoria continúa.

Y esta vez, el silencio también forma parte de la noticia