SIERRAS CHICAS EN ALERTA: LA JUSTICIA ABRIÓ LA PUERTA A UN AMPARO AMBIENTAL POR EL RIESGO DE INUNDACIONES

Vecinos y especialistas recurrieron a la Justicia ante la preocupación por el impacto que podría tener un fenómeno de El Niño muy intenso sobre las cuencas de los ríos Ceballos y Saldán. Reclaman mapas de riesgo, sistemas de alerta integrados, simulacros, cartelería y planes comunitarios de emergencia.
Sociedad10 de septiembre de 2026Hora ReimonHora Reimon

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CÓRDOBA — A más de una década de la devastadora inundación de febrero de 2015, vecinos y especialistas de Sierras Chicas volvieron a recurrir a la Justicia. Esta vez, para exigir que la Provincia y los municipios de la región se preparen ante eventuales inundaciones extremas y otros escenarios de emergencia ambiental.

La Cámara Contencioso Administrativa de Segunda Nominación de la ciudad de Córdoba fijó para el 23 de septiembre, a las 11, una audiencia en el marco de una Acción Colectiva de Amparo Ambiental Preventivo presentada por habitantes y especialistas de la zona.

El reclamo alcanza al Gobierno provincial y a los municipios de Río Ceballos, Unquillo, Mendiolaza, Villa Allende y Saldán.

El planteo apunta a una cuestión concreta: que la prevención deje de ser un anuncio y se transforme en una política permanente y coordinada con las comunidades.

EL RECUERDO DE 2015 Y EL TEMOR A REPETIR LA HISTORIA

Los amparistas sostienen que, desde la inundación de 2015, se multiplicaron obras de infraestructura y modificaciones sobre los cursos de agua sin que exista, según denuncian, una planificación integral de las cuencas.

El abogado y vecino Juan Smith explicó que el objetivo del amparo es lograr que las poblaciones humanas y no humanas estén preparadas frente a eventos climáticos extremos y evitar nuevas pérdidas de vidas.

Uno de los puntos que genera mayor preocupación es la combinación entre lluvias intensas, urbanización, deterioro de las cuencas y la infraestructura existente en los cauces.

Los denunciantes también plantean escenarios de riesgo vinculados con el dique La Quebrada y con la cloaca máxima regional, cuya infraestructura atraviesa sectores de los cursos de agua.

 “PINTURA VERDE” Y POCA PREVENCIÓN

El biólogo Raúl Montenegro, uno de los amparistas, cuestionó las políticas ambientales que, según su mirada, se quedan en anuncios institucionales mientras faltan herramientas básicas de prevención.

El reclamo es contundente: mapas de riesgo donde todavía no existan, sistemas de alerta temprana integrados, cartelería con vías de evacuación, capacitación permanente y simulacros periódicos.

Montenegro puso como ejemplo a Río Ceballos, donde —según denunció— no existirían carteles suficientes que indiquen a la población cómo actuar ante una creciente.

También cuestionó que existan sistemas de alarma instalados en distintos barrios sin que necesariamente toda la población conozca su ubicación, funcionamiento y protocolo de actuación.

Porque una alarma que nadie conoce no es un sistema de prevención: es apenas un dispositivo instalado.

QUÉ LE PIDEN A LA PROVINCIA Y A LOS MUNICIPIOS

El amparo reclama un Plan Comunitario de Acción elaborado conjuntamente entre las autoridades y las comunidades.

Entre las principales demandas aparecen:

  • utilizar los mapas de riesgo de inundación existentes y elaborar los que falten;

  • integrar las distintas alarmas y sistemas de alerta en un sistema regional;

  • instalar alarmas donde todavía no existan;

  • elaborar planes ciudadanos para enfrentar inundaciones y otras catástrofes;

  • colocar cartelería con vías de escape;

  • realizar cursos anuales de capacitación;

  • organizar simulacros periódicos;

  • establecer mecanismos de asistencia habitacional, alimentaria y sanitaria para las personas afectadas;

  • garantizar partidas presupuestarias para responder ante emergencias climáticas.

La lógica del reclamo es sencilla: no esperar a que el agua llegue para empezar a improvisar.

EL CAMBIO CLIMÁTICO COMO MULTIPLICADOR DEL RIESGO

Los especialistas que participan del amparo advierten que el problema no puede analizarse únicamente como una cuestión meteorológica.

La pérdida de bosques nativos, los desmontes, los incendios, la expansión urbana y el deterioro de las cuencas modifican la capacidad natural del territorio para absorber y retener agua.

A eso se suma un clima que puede favorecer precipitaciones más intensas en períodos cortos.

Montenegro sostiene que una sociedad con mayor vulnerabilidad económica y gobiernos con menores capacidades presupuestarias de prevención quedan más expuestos frente a eventos extremos.

La discusión, entonces, excede al fenómeno de El Niño.

Se trata de cómo se prepara un territorio para un clima cada vez más extremo.

UN RÍO NO ES SOLAMENTE AGUA

La especialista Susana Rocha incorporó otra dimensión al planteo: la relación entre las comunidades humanas y los ecosistemas.

Su advertencia apunta a entender que destruir bosques, perder biodiversidad y alterar los cursos de agua no genera solamente un problema paisajístico.

También deteriora las condiciones que sostienen la vida humana.

Los ríos, los bosques serranos y la biodiversidad forman una trama ambiental de la que depende la propia sociedad.

Por eso, el reclamo de los vecinos no es solamente por una eventual inundación.

Es por prevención, planificación territorial, información pública y participación comunitaria.

LA PREGUNTA QUE QUEDA SOBRE LA MESA

Después de la tragedia de 2015, Sierras Chicas ya conoce el costo de una inundación extrema.

Ahora los vecinos quieren que la respuesta no vuelva a ser llegar tarde.

El 23 de septiembre, funcionarios provinciales deberán presentarse ante la Justicia para abordar estos reclamos.

Mientras tanto, la pregunta es inevitable:

¿Cuántas tragedias hacen falta para que la prevención deje de ser un discurso y se convierta en una política pública permanente?

Porque frente a una emergencia climática, no alcanza con pintar de verde los anuncios oficiales. Hay que preparar a la población antes de que llegue el agua.