LA INDUSTRIA VUELVE A CAER: -4,9% EN JULIO Y EL “REBOTE” DE MILEI SE DESINFLA
La industria argentina volvió a retroceder.
Hora Reimon
Según el último informe del INDEC, el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) cayó 4,9% en julio de 2026 respecto del mismo mes del año pasado.
El dato llega después de un junio que había generado expectativas oficiales de recuperación. En ese mes, la industria había registrado una mejora interanual del 2% y un avance mensual del 0,9%. Sin embargo, el acumulado del primer semestre todavía mostraba una caída del 2,2%.
Ahora, en julio, el tablero vuelve a ponerse en rojo.
DEL “REBOTE” AL FRENAZO
El problema para el Gobierno es que el dato no aparece aislado.
La industria viene atravesando un comportamiento extremadamente irregular: meses de recuperación que son seguidos por nuevas contracciones.
En mayo, por ejemplo, el IPI había registrado una caída interanual del 5,7%, con fuertes retrocesos en sectores como textiles, maquinaria y automotores.
Junio trajo el rebote.
Julio volvió a traer la caída.
La famosa recuperación en forma de “V” empieza a parecerse cada vez más a un serrucho.
¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN LAS FÁBRICAS?
El problema no es solamente estadístico.
La producción industrial depende de dos variables fundamentales: que exista demanda y que las empresas puedan vender lo que producen.
Y ahí aparecen las dificultades.
En los últimos datos disponibles, el propio relevamiento oficial registró referencias empresariales a una menor demanda interna y una mayor competencia de productos importados.
Esto golpea especialmente a las ramas vinculadas al mercado interno.
En mayo, por ejemplo, la caída alcanzó a 14 de las 16 divisiones manufactureras. Maquinaria y equipo cayó 23,4%; vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes 15,9%; prendas de vestir, cuero y calzado 14,7%; y productos textiles 26,2%.
Es decir: no estamos hablando solamente de una fábrica que produce menos. Estamos hablando de un problema que atraviesa buena parte del aparato productivo.
LA INDUSTRIA NO COME RELATO
El Gobierno puede mostrar algunos indicadores positivos y hablar de recuperación.
Pero hay una pregunta que no responde una conferencia de prensa:
¿Dónde está la recuperación cuando las fábricas vuelven a producir menos?
Porque una economía puede mostrar mejoras financieras, crecimiento de determinados sectores o buenos números en actividades vinculadas a recursos naturales.
Pero si la industria manufacturera no logra sostener su producción, el problema aparece rápidamente en las empresas, en las inversiones y, finalmente, en el empleo.
Y hay otra cuestión todavía más incómoda:
¿QUIÉN VA A COMPRAR LO QUE LAS FÁBRICAS PRODUCEN?
Con salarios que no recuperan plenamente su poder adquisitivo, consumo debilitado y una creciente competencia importada, la industria nacional enfrenta una combinación particularmente difícil.
La apertura puede permitir acceder a productos más baratos.
Pero si al mismo tiempo desplaza producción local, la pregunta es qué ocurre con las fábricas, los trabajadores y las cadenas de proveedores argentinos.
MILEI PROMETIÓ UNA ECONOMÍA QUE IBA A CRECER
La administración Milei sostiene que el ajuste está construyendo las condiciones para una economía más competitiva.
Pero los datos industriales cuentan otra parte de la historia.
La industria cayó 4,9% en julio.
Y después del rebote de junio, el dato demuestra que todavía no existe una recuperación industrial sólida y generalizada. El escenario continúa marcado por fuertes oscilaciones y diferencias entre sectores.
La pregunta ya no es solamente cuándo va a volver a crecer la industria.
La pregunta es:
¿Cuántas empresas y puestos de trabajo pueden sobrevivir hasta que llegue esa recuperación?
Porque mientras el Gobierno festeja cada rebote mensual como si fuera el comienzo de una nueva etapa, las fábricas necesitan algo bastante más concreto: clientes, inversión, producción y trabajo.
Y julio acaba de mostrar que la recuperación todavía está lejos de estar asegurada.
