LA TENEBROSA SONRISA DEL PASADO VUELVE A ALEMANIA

La AfD obtuvo el 43,8% de los votos en Sajonia-Anhalt y quedó a solo tres escaños de la mayoría absoluta. Al frente del fenómeno aparece Ulrich Siegmund, un dirigente de 35 años que construyó una imagen amable y cercana en redes sociales, pero impulsa una agenda nacionalista y de línea dura contra la inmigración.
Mundo07 de septiembre de 2026Hora ReimonHora Reimon

Alemania acaba de recibir una de las señales políticas más fuertes de las últimas décadas.

En las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, la Alternativa para Alemania (AfD) consiguió alrededor del 43,8% de los votos, un resultado histórico que la dejó a apenas tres escaños de alcanzar la mayoría absoluta.

El hombre que encabeza esta transformación tiene apenas 35 años.

Se llama Ulrich Siegmund.

Y su historia resulta tan llamativa como su ascenso político.

DE LAS FRAGANCIAS A LA POLÍTICA

Antes de convertirse en una de las figuras más importantes de la extrema derecha alemana, Siegmund trabajó en el mundo empresarial.

En 2014 fundó una compañía dedicada al marketing olfativo, especializada en utilizar fragancias para modificar el ambiente de determinados espacios y mejorar la experiencia de quienes los visitaban.

Estudió psicología económica y administración de empresas y llegó a desarrollar su actividad empresarial alrededor de los efectos psicológicos de los aromas sobre el comportamiento de los consumidores.

Hoy utiliza otra herramienta para influir sobre las emociones:

las redes sociales.

EL POLÍTICO QUE CAMBIÓ LA CARA DE LA AfD

Siegmund entendió algo que otros dirigentes de la AfD no habían conseguido explotar con tanta eficacia.

En lugar de presentarse permanentemente como un político furioso, aparece sonriente, cercano, informal y optimista.

Se fotografía con sus seguidores, participa en actos familiares, recorre pueblos y ciudades y utiliza intensivamente TikTok e Instagram.

Su estrategia funcionó.

Siegmund tiene cientos de miles de seguidores en redes y logró atraer especialmente a sectores jóvenes y trabajadores. Reuters destacó precisamente su capacidad para proyectar una imagen mucho más amable que la de otros dirigentes de la AfD.

Pero detrás de esa sonrisa existe un programa político profundamente nacionalista.

INMIGRACIÓN: EL GRAN EJE

La campaña de Siegmund convirtió a la inmigración en uno de sus principales blancos.

La AfD propone endurecer radicalmente la política migratoria y avanzar con deportaciones de personas que considera que no deberían permanecer en Alemania.

El discurso gira alrededor de una idea central:

recuperar una Alemania más segura, más alemana y menos marcada por la inmigración.

Siegmund incluso utilizó durante la campaña una fuerte apelación nostálgica a una supuesta “vieja Alemania” segura y ordenada. Reuters señaló que su mensaje combinó nacionalismo, rechazo a la inmigración y una recuperación simbólica de elementos de la antigua Alemania Oriental.

EL DATO QUE ESTREMECE A ALEMANIA

La AfD no ganó simplemente una elección.

Quedó al borde de poder gobernar por primera vez un estado federado alemán en la era posterior a la Segunda Guerra Mundial.

El partido obtuvo el 43,8% y consiguió 38 de los 41 mandatos directos, mientras la CDU sufrió un derrumbe histórico.

Pero todavía no puede decirse que Siegmund sea el próximo jefe de gobierno regional.

La AfD no alcanzó la mayoría absoluta y necesita encontrar una fórmula para formar gobierno.

Ahí comienza ahora una batalla política que puede cambiar Alemania.

EL “CORDÓN SANITARIO” EN PELIGRO

Hasta ahora, los partidos tradicionales alemanes han mantenido un “cordón sanitario” frente a la AfD y han rechazado cooperar con ella.

El canciller Friedrich Merz volvió a descartar una cooperación con el partido después del resultado electoral.

Pero la magnitud del resultado abre una pregunta incómoda:

¿Cuánto tiempo puede mantenerse ese aislamiento político si la AfD continúa creciendo?

Sajonia-Anhalt podría convertirse en el laboratorio de una nueva etapa.

UNA EXTREMA DERECHA CON UNA NUEVA ESTÉTICA

Ahí está quizás la parte más inquietante de la historia.

La extrema derecha europea ya no necesariamente se presenta con la estética clásica de los viejos movimientos ultranacionalistas.

Ahora puede aparecer con rostros jóvenes.

Sonrisas.

TikTok.

Selfies.

Música.

Motos.

Actos familiares.

Y mensajes cuidadosamente diseñados para parecer optimistas y cercanos.

Siegmund representa precisamente esa transformación.

No necesita parecer un político radical para conseguir votos de personas que apoyan políticas radicales.

Su principal herramienta puede ser justamente la normalización.

EL PASADO COMO ADVERTENCIA

Alemania conoce mejor que ningún otro país europeo las consecuencias de convertir el nacionalismo extremo y la exclusión del “otro” en una política de Estado.

Por eso el ascenso de la AfD genera una preocupación que trasciende las fronteras de Sajonia-Anhalt.

El partido es considerado por los servicios de seguridad alemanes una organización de extrema derecha en ese estado, y Siegmund ha sido cuestionado por sus vínculos con sectores radicales y por su participación en encuentros relacionados con propuestas de deportaciones masivas.

El desafío, entonces, no es solamente electoral.

Es cultural.

Es institucional.

Y es histórico.

ALEMANIA CAMBIÓ DE HUMOR

La elección también representa un golpe devastador para los partidos tradicionales.

La CDU cayó hasta aproximadamente el 17%, mientras la AfD se acercó a la mayoría absoluta.

La economía, el costo de vida, la inmigración, la inseguridad y el descontento con el gobierno federal fueron algunos de los factores que alimentaron el voto opositor.

Y el fenómeno puede no terminar en Sajonia-Anhalt.

La AfD ya está mirando hacia las próximas elecciones regionales y, sobre todo, hacia 2029, cuando buscará convertir este resultado en una plataforma para disputar el poder a nivel nacional.

LA PREGUNTA YA NO ES SI LA EXTREMA DERECHA PUEDE GANAR EN ALEMANIA.

LA PREGUNTA ES HASTA DÓNDE PUEDE LLEGAR.

La sonrisa de Ulrich Siegmund puede parecer moderna.

Su estrategia puede parecer nueva.

Su estética puede parecer alejada de los fantasmas del pasado.

Pero detrás de esa imagen amable existe un proyecto político que vuelve a poner en el centro de la discusión alemana conceptos como identidad nacional, inmigración, deportaciones y una ruptura con el consenso político de la posguerra.

Y por eso Europa vuelve a mirar hacia Alemania.

Porque algunas sombras no desaparecen.

Solo cambian de rostro.