MILEI GRITA “MALVINAS”, PERO EL RIGI LE ABRE LA PUERTA A HARBOUR ENERGY
Hora Reimon¿Se cayó el relato de Milei sobre Malvinas?
Porque hay algo que no cierra.
Mientras el Presidente sale por cadena nacional a levantar la bandera de Malvinas, a hablar de soberanía y a construir una épica patriótica para las cámaras, su Gobierno habilitó beneficios del régimen estrella del modelo económico —el RIGI— para un proyecto en el que participa Harbour Energy, una compañía británica cuya historia societaria está directamente vinculada con Premier Oil.
Y acá empieza el problema.
PREMIER OIL: LA EMPRESA QUE ARGENTINA HABÍA SANCIONADO
En 2013, el Estado argentino sancionó a Premier Oil PLC mediante la Resolución 481/2013 y dispuso su inhabilitación por 15 años por actividades hidrocarburíferas realizadas sin autorización en la plataforma continental argentina, en áreas próximas a las Islas Malvinas.
No es una interpretación de Twitter.
No es una denuncia partidaria.
Está escrito en una resolución oficial del Estado argentino.
Premier Oil, además, posteriormente pasó a denominarse Harbour Energy PLC.
Y esa Harbour Energy hoy tiene intereses concretos en la Argentina.
No está mirando el país desde Londres.
Está haciendo negocios acá.

Y ENTRA EN ESCENA EL RIGI
En diciembre de 2024, Harbour Energy anunció su ingreso con una participación del 15% en Southern Energy, el proyecto de exportación de GNL asociado a Pan American Energy, YPF, Pampa Energía y Golar LNG.
Después llegó el Gobierno de Milei.
Y llegó Luis “Toto” Caputo.
El 29 de abril de 2025, el Ministerio de Economía aprobó la adhesión de Southern Energy al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones —RIGI—, como proyecto de exportación estratégica de largo plazo.
La propia Harbour Energy confirma que posee el 15% de Southern Energy y que el proyecto está alcanzado por los incentivos del RIGI.
Entonces hagamos la cuenta.
Empresa británica.
Antecedente de sanción argentina.
Malvinas en el medio.
Participación en un megaproyecto energético.
RIGI aprobado por el Gobierno de Milei.
¿Casualidad?
Puede ser.
Pero por lo menos merece una explicación.

EL NEGOCIO ES ENORME
Southern Energy no es una pyme.
El proyecto contempla una capacidad de exportación de aproximadamente 6 millones de toneladas anuales de GNL, utilizando dos unidades flotantes de licuefacción.
Harbour Energy reconoce que la iniciativa permitirá llevar los recursos gasíferos argentinos a los mercados internacionales.
Y la propia empresa británica define a la Argentina como uno de sus territorios estratégicos: asegura que el país representa la mayor parte individual de sus recursos contingentes 2C y una oportunidad significativa para reemplazar reservas.
Traducido al castellano:
Argentina es un negocio enorme para Harbour.
Y el Gobierno de Milei le está construyendo las condiciones para que ese negocio sea todavía más atractivo.
¿MALVINAS O RIGI?
Acá aparece la pregunta que nadie quiere hacer.
¿De qué sirve que Milei se presente como el gran defensor de Malvinas si, al mismo tiempo, su política energética termina beneficiando a una compañía británica cuya historia corporativa está vinculada con una empresa que Argentina sancionó por operar hidrocarburos sin autorización en nuestra plataforma continental?
Porque el patriotismo no puede funcionar solamente cuando hay una cámara prendida.
No alcanza con gritar “Las Malvinas son argentinas”.
Hay que mirar también quiénes hacen negocios con nuestros recursos.
Hay que mirar quién recibe concesiones.
Hay que mirar quién recibe beneficios fiscales.
Hay que mirar quién obtiene estabilidad y ventajas para exportar.
Y, sobre todo, hay que mirar quién termina cobrando cuando el discurso patriótico se apaga.
EL “GALTIERI” DE LA CADENA NACIONAL
Milei quiso mostrarse como un nuevo Galtieri.
Bandera.
Malvinas.
Soberanía.
Patriotismo.
Discurso encendido.
Pero mientras arriba del escenario se hablaba de las islas, abajo del escenario avanzaba otro proyecto:
Vaca Muerta, GNL, exportaciones y negocios multimillonarios.
Y entre los socios aparece Harbour Energy.
La misma empresa que hoy presenta a Argentina como uno de sus países estratégicos.
La misma empresa que tiene el 15% de Southern Energy.
La misma empresa que reconoce públicamente que el proyecto está beneficiado por el RIGI.
Entonces la pregunta no es si Milei puede hablar de Malvinas.
Por supuesto que puede.
La pregunta es:
¿Qué hace su Gobierno cuando tiene que elegir entre la épica soberana y los intereses de las grandes compañías energéticas?
EL PATRIOTISMO TIENE PRECIO
Porque el problema del mileísmo no es que hable de Malvinas.
El problema es que pretende vendernos como soberanía lo que muchas veces termina siendo una puesta en escena.
Un día Milei aparece como defensor de las islas.
Al otro, su Gobierno garantiza un régimen de incentivos extraordinarios para un megaproyecto energético en el que participa Harbour Energy.
Y mientras tanto, las empresas miran el tablero y hacen números.
Eso sí es pragmatismo.
Para ellos.
Para los argentinos queda la épica.
La bandera.
La cadena nacional.
El discurso.
Y después, cuando se apagan las luces, aparecen los contratos.
QUE EXPLIQUEN
No hace falta inventar nada.
Los documentos están.
La Resolución 481/2013 existe.
Harbour Energy existe.
Southern Energy existe.
El RIGI existe.
La Resolución 559/2025 existe.
Y Harbour reconoce públicamente su participación del 15% en Southern Energy y los beneficios del RIGI.
Por eso, desde Hora Reimon, la pregunta es sencilla:
¿Cómo se explica que un Gobierno que utiliza Malvinas como bandera política termine otorgando beneficios del RIGI a un proyecto del que participa Harbour Energy, sucesora societaria de Premier Oil?
Que lo expliquen Milei y Caputo.
Porque las Malvinas no son una escenografía.
La soberanía no es merchandising electoral.
Y el patriotismo no puede ser un disfraz para tapar negocios.
No hay que comprar todo lo que nos quieren vender.
Mucho menos cuando nos venden soberanía…
y atrás aparece el RIGI.
HORA REIMON
Donde el poder incomoda, ahí estamos.

