TAIANA: “MILEI BUSCA GALTIERIZAR SU FIGURA”

“Tras 3 años de persistente desmalvinización, Milei anuncia medidas que llegan tarde, después de haber flexibilizado normas y hecho concesiones que facilitaron el avance del Reino Unido sobre nuestros intereses”, sostuvo Taiana.
Para el ex canciller, el giro presidencial no responde solamente a una redefinición estratégica sobre Malvinas, sino también a una necesidad política interna.
Con una expresión deliberadamente fuerte, afirmó que Milei busca “galtierizar” su figura para recuperar espacio ante el pueblo argentino.
La referencia vuelve a colocar sobre la mesa el fantasma de la utilización política de la Causa Malvinas durante la dictadura militar. Para Taiana, el riesgo no está en reivindicar la soberanía —que constituye una política de Estado— sino en convertir esa causa en una herramienta para otros objetivos políticos.
En ese sentido, cuestionó especialmente la creación anunciada de un Consejo de Seguridad Nacional y su vinculación con la estrategia estadounidense denominada “Escudo de las Américas”.
“Utilizar la Causa Malvinas para crear un Consejo de Seguridad, en el marco de la estrategia contrainsurgente del ‘Escudo de las Américas’, resulta peligroso”, advirtió.
LAS LEYES QUE MILEI PRESENTA COMO NOVEDAD
Taiana también coincidió con Granovsky en uno de los puntos centrales: las herramientas legales para sancionar la explotación hidrocarburífera en Malvinas ya existen.
“Las actividades de exploración y explotación en Malvinas ya tienen previstas sanciones en las Leyes 26.659 y 26.915”, recordó.
El planteo vuelve a poner en cuestión el anuncio presidencial de nuevas sanciones. La discusión, entonces, no sería solamente qué nuevas normas pretende impulsar Milei, sino por qué las herramientas existentes no fueron utilizadas con mayor firmeza durante su gestión.
LA BASE DE USHUAIA Y UNA DISPUTA POLÍTICA
Pero Taiana introdujo otro elemento que puede resultar todavía más incómodo para el Gobierno.
Milei anunció el fortalecimiento de la infraestructura militar en Tierra del Fuego como parte de su nueva estrategia de defensa vinculada al Atlántico Sur.
Taiana respondió desde su experiencia como ministro de Defensa:
“Sobre la Base Naval Integrada de Ushuaia la comenzamos a construir en 2022, cuando era Ministro de Defensa y NUNCA FUE PENSADA PARA COMPARTIR CON NINGÚN PAÍS EXTRANJERO”.
La afirmación busca disputar la narrativa oficial de que la nueva política de infraestructura militar constituye una iniciativa enteramente novedosa.
Y plantea una pregunta de fondo: ¿Milei está construyendo una nueva política de Defensa o está retomando proyectos que ya habían sido puestos en marcha durante gobiernos anteriores, pero bajo una nueva orientación geopolítica?
MALVINAS, PETRÓLEO, PESCA Y GEOPOLÍTICA
Las críticas de Taiana y Granovsky confluyen en un punto: el discurso presidencial debe analizarse más allá de la retórica soberanista.
Porque Malvinas no es únicamente una cuestión de petróleo.
También están la pesca, el control del Atlántico Sur, los recursos naturales, las rutas marítimas, la presencia militar y la disputa geopolítica entre Argentina, el Reino Unido y las grandes potencias.
El petróleo aparece hoy como el recurso estratégico que concentra la mayor atención por proyectos como Sea Lion.
Pero la pesca constituye un negocio que ya genera ingresos y actividad económica en las aguas disputadas.
Por eso, la pregunta sigue abierta:
¿Estamos frente a una verdadera política de Estado para recuperar capacidad soberana en el Atlántico Sur o frente a una nueva construcción discursiva de Milei, condicionada por el escenario electoral y su alineamiento internacional?
La respuesta no estará solamente en una cadena nacional.
Estará en las decisiones concretas que tome el Gobierno.
