ESCÁNDALO EN BOLIVIA: UN AUDIO ENTRE RODRIGO PAZ Y CERIMEDO PONE EN JAQUE LA VERSIÓN OFICIAL
Bolivia vuelve a quedar sacudida por el caso Fernando Cerimedo.
Cuando parecía que el Gobierno de Rodrigo Paz había conseguido instalar la versión de que el consultor argentino fue solamente un colaborador de campaña, apareció un nuevo elemento que vuelve a poner esa explicación bajo sospecha política.
El vicepresidente boliviano Edmand Lara presentó un audio que atribuye al presidente Rodrigo Paz y a Fernando Cerimedo, en el que ambos supuestamente conversan sobre la manera de comunicar y ejecutar el estado de excepción frente a las protestas sociales.
El material fue difundido públicamente y ya provocó un nuevo terremoto político.
Pero hay que poner el freno donde corresponde: la grabación no fue todavía validada mediante una pericia oficial. Por eso, no corresponde presentar como probado que las voces sean efectivamente las de Paz y Cerimedo.
Lo que sí está comprobado es que el audio fue presentado públicamente por Lara y que contiene referencias políticas extremadamente sensibles. La Agencia de Noticias Fides informó que el vicepresidente pidió que el material sea sometido a una pericia para determinar su autenticidad.
¿QUÉ SE ESCUCHA EN EL AUDIO?
Según la transcripción publicada por Brújula Digital, la conversación atribuida a Paz y Cerimedo incluye referencias a la necesidad de hacer de la promulgación del estado de excepción un “show” y a la construcción de una narrativa para presentar públicamente la situación.
Pero hay una frase que encendió todas las alarmas.
En el audio atribuido a Paz se escucha:
“Qué tal si les sacamos la mierda, primero, a los chapareños porque son el centro del terrorismo”.
La frase fue recogida por ANF como parte del material presentado por Lara.
Si una pericia oficial confirmara que las voces corresponden efectivamente al Presidente y al consultor argentino, el contenido tendría una enorme gravedad política.
¿Por qué?
Porque ya no estaríamos hablando simplemente de un estratega electoral que colaboró con una campaña.
Estaríamos hablando, eventualmente, de una conversación sobre cómo construir el relato político y comunicacional frente a una crisis interna y frente a sectores movilizados.
Y eso cambia completamente la discusión.
LA VERSIÓN OFICIAL EMPIEZA A SER EL CENTRO DEL PROBLEMA
Rodrigo Paz había salido públicamente a marcar distancia de Cerimedo.
El presidente boliviano reconoció que el argentino trabajó durante la campaña electoral y admitió que también colaboró durante el inicio de su Gobierno.
Pero negó que existiera una relación laboral formal.
También sostuvo que Cerimedo nunca tuvo autorización para representar a la Presidencia, al Gobierno o a su familia.
Es decir, la explicación oficial fue:
sí trabajó con nosotros, pero no formó parte del Gobierno.
El problema es que esa frontera comienza a resultar políticamente difícil de sostener cuando aparecen testimonios y registros que describen una relación mucho más cercana.
Ya en mayo, una investigación de El País Bolivia había señalado que Cerimedo no tenía cargo oficial, pero que el vicepresidente Lara lo había descrito como “asesor personal” de Paz y que había participado en reuniones de gabinete.
Y ahora aparece un presunto audio que, si fuera autenticado, podría aportar una pieza mucho más comprometedora al rompecabezas.
CERIMEDO: ¿ASESOR DE CAMPAÑA O OPERADOR CON ACCESO AL PODER?
Esta es la pregunta que empieza a dominar el caso.
Porque una cosa es contratar a un consultor extranjero para diseñar una estrategia electoral.
Otra muy diferente es que ese consultor tenga acceso al entorno presidencial después de las elecciones, participe en conversaciones sobre decisiones políticas y eventualmente intervenga en la construcción del discurso oficial frente a conflictos sociales.
Cerimedo declaró ante la Fiscalía boliviana que conocía a Paz y que colaboró con “consejos de comunicación digital” durante la campaña. También evitó responder varias preguntas sobre la frecuencia y los canales de comunicación que mantenía con el entorno presidencial.
Paz, mientras tanto, reconoce que Cerimedo colaboró durante la campaña y durante el comienzo de su administración, pero insiste en que nunca tuvo un vínculo laboral formal.
La contradicción está servida.
EL FANTASMA DEL “TERRORISMO”
Hay otra cuestión todavía más delicada.
La utilización de la palabra “terrorismo” para referirse a sectores movilizados en Bolivia no es un detalle semántico.
Puede tener consecuencias políticas, institucionales y judiciales enormes.
Etiquetar a manifestantes como terroristas puede transformar una protesta social en un problema de seguridad nacional.
Y ahí es donde el supuesto contenido del audio adquiere especial relevancia.
Porque la conversación atribuida a Paz no estaría hablando simplemente de cómo comunicar una protesta.
Estaría discutiendo, presuntamente, cómo encuadrar políticamente a un sector movilizado dentro de una narrativa de terrorismo.
Pero otra vez: esto debe ser tratado como lo que es actualmente.
Un contenido atribuido a una conversación cuya autenticidad todavía debe determinarse.
LA INVESTIGACIÓN AHORA TIENE QUE IR A FONDO
Si el audio es auténtico, las preguntas son inevitables:
¿Cuándo fue grabado?
¿Quiénes participaron?
¿Quién decidió declarar el estado de excepción?
¿Qué papel tuvo Cerimedo?
¿Qué instrucciones recibió?
¿Existió una estructura de comunicación paralela al Gobierno?
¿Se utilizó información digital, redes sociales o campañas coordinadas para instalar determinadas acusaciones contra los manifestantes?
Y fundamentalmente:
¿Quién tomó las decisiones?
Porque si Cerimedo efectivamente tenía acceso a conversaciones de semejante nivel, la discusión deja de ser sobre un consultor extranjero detenido en Bolivia.
Pasa a ser una discusión sobre cómo funciona el poder dentro del Gobierno de Rodrigo Paz.
EL ARGENTINO QUE APARECE UNA Y OTRA VEZ
Fernando Cerimedo no es un desconocido en la política regional.
Fue vinculado con la campaña de Javier Milei en Argentina y posteriormente con la campaña de Rodrigo Paz en Bolivia.
En las últimas semanas su figura quedó todavía más expuesta después de su detención en Bolivia y de las investigaciones judiciales que lo involucran.
Ahora, además, su presunta participación en operaciones digitales y su relación con dirigentes de distintas derechas latinoamericanas están siendo observadas en otros países.
Chile, por ejemplo, acaba de crear una comisión investigadora parlamentaria para analizar la influencia de Cerimedo en la política chilena y sus posibles vínculos con operaciones digitales de manipulación.
El caso ya dejó de ser exclusivamente boliviano.
LA PREGUNTA QUE PAZ NO PUEDE EVITAR
Rodrigo Paz tiene derecho a defenderse.
Cerimedo tiene derecho a defenderse.
Y cualquier acusación debe probarse.
Pero precisamente por eso, la mejor respuesta no es el silencio ni la descalificación política.
Es abrir toda la información.
Si el audio es falso, que una pericia oficial lo demuestre.
Si fue manipulado, que se establezca quién lo hizo.
Si las voces son auténticas, habrá que explicar en qué contexto se produjo la conversación y qué papel desempeñaba Cerimedo en ese momento.
Porque hay una pregunta que ya no puede ser esquivada:
¿CERIMEDO ERA SOLAMENTE UN ASESOR DE CAMPAÑA O TENÍA ACCESO REAL AL PODER PRESIDENCIAL?
La respuesta puede modificar completamente la comprensión de la crisis política boliviana.
Y si el audio termina siendo auténtico, el escándalo será mucho más grande que una pelea interna entre Paz y su vicepresidente.
Podría abrir una investigación sobre la construcción política de la represión, la utilización de la etiqueta de “terrorista” contra manifestantes y el verdadero poder que ejercía un consultor extranjero alrededor de la Presidencia boliviana.
Por ahora, una cosa es indiscutible:
el caso Cerimedo está lejos de terminar.
Y mientras aparecen nuevas grabaciones, declaraciones y documentos, la explicación de que fue simplemente “un asesor de campaña” empieza a enfrentar preguntas cada vez más difíciles de responder.
HORA REIMON
Donde el poder incomoda, ahí estamos.
