EL PAPA LLEGA Y LA PELEA POLÍTICA YA EMPEZÓ: KICILLOF GANA TERRENO EN LA ORGANIZACIÓN Y MILEI NO QUIERE PERDER LA FOTO

La llegada de León XIV a la Argentina ya abrió una disputa política que excede la agenda religiosa. El gobernador bonaerense Axel Kicillof se reunió con el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y avanzó en la organización de las actividades en Luján y Claypole. Mientras tanto, la Casa Rosada también prepara su propio operativo. No hay pruebas de que el Papa haya “rechazado” a Javier Milei, pero sí un escenario donde todos quieren controlar el significado político de una visita que puede ser incómoda para el Gobierno.
02 de septiembre de 2026Gus ReimonGus Reimon
84e5ea4a-f71a-4217-b561-f7cfaadc4224

La visita de León XIV a la Argentina todavía falta más de dos meses, pero la pelea política alrededor del Papa ya comenzó.

El Pontífice llegará al país entre el 8 y el 11 de noviembre, con una agenda que incluirá Buenos Aires, Córdoba y Luján. Y mientras la Iglesia termina de definir los detalles de una visita de enorme importancia pastoral, la política argentina empieza a disputar algo mucho más terrenal: quién queda parado al lado del Papa y qué mensaje termina dejando esa fotografía.

En las últimas horas, Axel Kicillof quedó nuevamente en el centro de la escena.

El gobernador bonaerense recibió al presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo, para avanzar en la organización de las actividades que León XIV realizará en territorio bonaerense.

Según informó el propio Kicillof, en el encuentro se coordinaron detalles de las actividades previstas en Luján y del operativo de seguridad para la misa del 11 de noviembre. El gobernador aseguró que todas las áreas de la Provincia estarán a disposición para que la visita se desarrolle en paz.

Y pocas horas después llegó otro dato significativo: una delegación enviada por el Vaticano recorrió personalmente la Basílica de Luján y el Cottolengo Don Orione, en Claypole, dos de los lugares que formarán parte del recorrido bonaerense del Papa.

KICILLOF, EN LA MESA DE ORGANIZACIÓN

Acá aparece el primer dato político.

Kicillof no está simplemente esperando que León XIV llegue a la Provincia. El Gobierno bonaerense está participando de la planificación logística, sanitaria, de tránsito y de seguridad necesaria para recibir al Pontífice y a una multitud de fieles.

En Luján, los enviados de la Santa Sede se reunieron con funcionarios bonaerenses, entre ellos el ministro de Seguridad Javier Alonso, para analizar el recorrido papal y los tres anillos de seguridad previstos.

Pero hay que hacer una precisión fundamental para no vender humo:

Kicillof no quedó a cargo exclusivo de la seguridad de León XIV.

El primer anillo, la llamada cápsula que protege directamente al Papa, estará a cargo de la Guardia Suiza y la Gendarmería italiana. Los restantes anillos serán coordinados entre fuerzas federales y provinciales.

Es decir: Nación y Provincia tendrán que trabajar juntas.

Y justamente ahí aparece la política.

MILEI TAMBIÉN QUIERE SU LUGAR EN LA FOTO

La Casa Rosada viene trabajando desde hace semanas en la organización de la visita.

El 18 de agosto, Karina Milei encabezó en la Casa Rosada una reunión interdisciplinaria destinada a organizar la llegada de León XIV. Participaron funcionarios nacionales, representantes de la Iglesia y autoridades de la Ciudad de Buenos Aires.

Por lo tanto, tampoco sería correcto afirmar que el Gobierno nacional fue apartado de la organización.

Todo lo contrario.

Milei quiere que la visita del Papa sea también un acontecimiento institucional de su Gobierno.

Y ahí está la verdadera batalla.

Porque para cualquier gobierno una fotografía con un Papa tiene un enorme valor simbólico.

Pero para un presidente que construyó buena parte de su identidad política alrededor de la confrontación, las redes sociales y la comunicación permanente, una imagen junto al Pontífice podría convertirse en una pieza de enorme valor político.

La pregunta entonces no es si Milei podrá sacarse una foto.

La pregunta es:

¿Qué significará esa foto?

EL PAPA NO VIENE A HACER CAMPAÑA

Desde la propia Casa Rosada fueron explícitos al intentar desactivar cualquier lectura de enfrentamiento.

El canciller Pablo Quirno sostuvo que se trata de una visita pastoral y rechazó las interpretaciones sobre supuestas diferencias ideológicas entre el Gobierno y el Vaticano. También afirmó que los lugares fueron definidos conjuntamente con las autoridades eclesiásticas argentinas, la Santa Sede y el Gobierno nacional.

Ese dato obliga a ser cuidadosos.

No existe, hasta ahora, ninguna confirmación oficial de que León XIV haya rechazado a Milei.

Tampoco existe evidencia pública de que la Santa Sede haya decidido excluir al Gobierno nacional de la seguridad o de la organización.

Y mucho menos existe una declaración oficial del Vaticano afirmando que no quiere ser utilizado para una “selfie” presidencial.

Eso pertenece, por ahora, al terreno de las versiones y las interpretaciones políticas.

Pero que no exista un rechazo formal no significa que no haya una disputa política alrededor de la visita.

Porque la hay.

¿POR QUÉ LA VISITA PUEDE SER INCÓMODA PARA MILEI?

La agenda conocida del viaje tiene un fuerte componente pastoral y social.

Además de las grandes celebraciones religiosas, León XIV tendrá contacto con jóvenes, trabajadores, obispos y sectores vinculados con situaciones de vulnerabilidad. Entre los lugares relevados está precisamente el Cottolengo Don Orione de Claypole, una institución dedicada al cuidado de personas con discapacidad.

Y ahí aparece una cuestión inevitable.

León XIV llegará a una Argentina atravesada por una discusión feroz sobre pobreza, trabajo, salarios, protección social, rol del Estado y desigualdad.

No hace falta que el Papa nombre a Milei.

No hace falta que pronuncie la palabra “libertario”.

No hace falta que se transforme en opositor.

Alcanza con que hable de los pobres.

De los trabajadores.

De quienes quedaron afuera.

De la dignidad.

De la solidaridad.

Del hambre.

Del cuidado de los más vulnerables.

Porque esos temas, en la Argentina de 2026, son inevitablemente políticos.

KICILLOF Y UNA FRASE QUE RESUENA

Kicillof ya había definido la llegada del Papa como un acontecimiento “muy necesario en estos tiempos de crueldad”.

La frase fue interpretada como una crítica indirecta a las políticas del Gobierno nacional.

Ahora, el gobernador vuelve a aparecer en primera línea de la organización de la visita bonaerense.

No significa que León XIV haya elegido políticamente a Kicillof.

Pero tampoco es un dato menor que el gobernador esté sentado con la Iglesia, coordinando directamente la llegada del Pontífice a Luján, mientras la Casa Rosada arma paralelamente su propio esquema institucional.

La pelea por el escenario ya empezó.

LA FOTO QUE TODOS QUIEREN

Hay algo que la política argentina conoce perfectamente:

las fotos también gobiernan.

Una imagen de Milei junto a León XIV será interpretada como respaldo por unos, como gesto institucional por otros y como una oportunidad de marketing político por muchos.

Una imagen de León XIV junto a Kicillof también tendrá consecuencias políticas.

Y una misa multitudinaria en Luján, con miles de argentinos escuchando al Papa hablar de pobreza, trabajo y dignidad humana, tendrá inevitablemente una dimensión política aunque nadie la haya buscado deliberadamente.

Por eso, quizás la verdadera disputa no sea quién aparece en la foto.

La verdadera disputa será quién logra apropiarse del mensaje.

NI RECHAZO A MILEI NI APOYO A KICILLOF: UNA PELEA ABIERTA

A esta altura, sería irresponsable afirmar que León XIV “rechazó” al Presidente.

No hay pruebas para sostenerlo.

También sería apresurado presentar a Kicillof como el “elegido” por el Vaticano para custodiar al Papa.

Tampoco es cierto.

Lo que sí está documentado es otra cosa:

la Iglesia trabaja directamente con Kicillof para organizar la visita en territorio bonaerense; los enviados de la Santa Sede ya recorrieron Luján y Claypole; la Provincia participa de la planificación del operativo; y la Nación también forma parte de la estructura organizativa.

El resto será política.

Y de esa política habrá mucho.

Porque León XIV no llegará a una Argentina tranquila.

Llegará a un país atravesado por una profunda discusión sobre qué modelo de sociedad se está construyendo.

Y mientras el Gobierno seguramente intentará convertir su llegada en una demostración de respaldo institucional, la oposición buscará mostrar que las palabras del Papa pueden entrar en tensión con el rumbo económico del oficialismo.

Por ahora, nadie puede saber qué dirá León XIV.

Pero hay algo que ya quedó claro:

el Papa todavía no aterrizó y la pelea por la foto, por el mensaje y por el relato ya está en marcha.

Y en la Argentina de Milei, hasta una visita pastoral puede convertirse en una batalla política.

HORA REIMON
Donde el poder incomoda, ahí estamos.

Firma Gus Reimon