¿VENEZUELA DECIDE CUÁNDO VOTA O LO DECIDE TRUMP? DELCY HABLA DE CONSTITUCIÓN Y EL “NARANJA” PONE EL CALENDARIO
Gus ReimonLa escena parece escrita para una película de realismo político: una dirigente venezolana hablando de Constitución y democracia, mientras desde Washington Donald Trump determina que Venezuela todavía “no está lista” para votar.
Delcy Rodríguez fue clara al referirse al futuro electoral venezolano:
“Existe una Constitución, y existe un sistema electoral y democrático establecido por la Constitución”.
Y agregó que ella no fija las fechas, pero aseguró que habrá un proceso electoral y que trabaja para que Venezuela esté preparada cuando llegue el momento.
Hasta ahí, el argumento es sencillo:
Venezuela tiene sus instituciones. Venezuela tiene su Constitución. Venezuela tiene un sistema electoral. Venezuela decidirá cuándo corresponde votar.
El problema aparece cuando del otro lado del continente habla Donald Trump.
El presidente estadounidense sostiene que los venezolanos “no están listos todavía”.
Y ahí se abre la gran pregunta:
¿QUIÉN DECIDE, DELCY O EL NARANJA?
Porque si las fechas electorales dependen de la Constitución venezolana y de sus instituciones, ¿por qué Trump se siente habilitado para determinar si el pueblo venezolano está preparado o no para votar?
¿Es Venezuela un país soberano?
¿O Washington se convirtió en una especie de supervisor electoral externo?
Porque una cosa es que Estados Unidos tenga una opinión sobre Venezuela.
Otra muy distinta es que su Presidente hable como si tuviera autoridad para establecer cuándo los venezolanos pueden volver a las urnas.
“NO ESTÁN LISTOS TODAVÍA”
La frase de Trump es particularmente poderosa porque desnuda una relación de poder.
No dijo simplemente:
“Creemos que deberían esperar”.
Dijo:
“No están listos todavía”.
Como si Venezuela fuera un alumno esperando que el profesor estadounidense le entregue la autorización para rendir examen.
Y ahí aparece el absurdo.
¿Quién evalúa si un pueblo está preparado para votar?
¿Trump?
¿La Casa Blanca?
¿El Departamento de Estado?
¿Los venezolanos?
La respuesta debería ser obvia en cualquier democracia:
los venezolanos.
DELCY HABLA DE SOBERANÍA; TRUMP HABLA DE “PREPARACIÓN”
Rodríguez intenta colocar el proceso dentro del marco institucional venezolano.
Trump, en cambio, introduce un criterio externo: la “preparación” del país.
Y esa diferencia no es menor.
Porque cuando una potencia extranjera comienza a establecer condiciones sobre cuándo otro pueblo puede elegir a sus gobernantes, la palabra que aparece inevitablemente es:
tutela.
Y la tutela es exactamente lo contrario de la soberanía.
EL PETRÓLEO SIEMPRE APARECE
Hay además otro elemento que vuelve la discusión todavía más incómoda:
el petróleo venezolano.
Mientras se discute cuándo habrá elecciones, Estados Unidos avanza en acuerdos y negocios vinculados al sector energético venezolano.
Entonces la pregunta deja de ser solamente política.
También es económica.
¿Qué interesa más: que Venezuela vote o que Venezuela produzca petróleo en condiciones favorables para Washington?
Porque si las elecciones pueden esperar pero los acuerdos petroleros avanzan a toda velocidad, el orden de prioridades comienza a resultar bastante evidente.
¿UN GOBIERNO VENEZOLANO, PERO CON LA MIRADA PUESTA EN WASHINGTON?
La paradoja es enorme.
Delcy Rodríguez afirma:
“Yo no fijo fechas”.
Trump afirma:
“No están listos todavía”.
Y el ciudadano venezolano queda en el medio.
Porque si Rodríguez no fija la fecha y Trump tampoco debería hacerlo...
¿quién la fija?
La respuesta democrática debería ser:
las instituciones venezolanas y el pueblo venezolano.
No la Casa Blanca.
No Trump.
No ningún gobierno extranjero.
REFLEXIÓN
Hay una imagen que resume todo este episodio:
Delcy habla de Constitución.
Trump habla de preparación.
Washington habla de petróleo.
Y Venezuela espera las elecciones.
Entonces la pregunta queda flotando:
¿VENEZUELA ES SOBERANA PARA ELEGIR A SU GOBIERNO O NECESITA EL “OK” DEL NARANJA?
Porque si un presidente estadounidense puede decir cuándo un pueblo está preparado para votar, entonces el problema ya no es solamente Venezuela.
El problema es quién cree tener derecho a decidir sobre la democracia de otro país.
Y ahí hay una contradicción que no se puede esconder detrás de ningún discurso.
Si Venezuela es soberana, que decidan los venezolanos.
Si decide Washington, entonces habrá que dejar de hablar de soberanía y empezar a hablar de tutela.
Porque la democracia no debería necesitar permiso.
Ni de Trump, ni de los gringos, ni de nadie.
