“DOCTORADO EN 8 DÍAS”: PAGANO DENUNCIA A UNA FUNCIONARIA DE MILEI Y PONE BAJO LA LUPA A LA SECRETARÍA DE CIENCIA
La diputada nacional Marcela Pagano aseguró que presentó una denuncia ante la Justicia contra la nueva secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología, Adriana Baravalle. Según la legisladora, la funcionaria obtuvo un doctorado en Inteligencia Artificial en apenas ocho días hábiles. El caso vuelve a abrir interrogantes sobre los antecedentes académicos de quienes ocupan cargos estratégicos en el Gobierno de Javier Milei.
¿Ocho días para hacer un doctorado?
La pregunta parece absurda, pero es precisamente la acusación que la diputada nacional Marcela Pagano puso sobre la mesa contra una funcionaria clave del Gobierno de Javier Milei.
La legisladora denunció públicamente que la nueva secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología, Adriana Baravalle, habría obtenido un doctorado en Inteligencia Artificial en un período extraordinariamente breve y aseguró que ya llevó el caso a la Justicia.
Pagano fue contundente en sus redes sociales y calificó el episodio como “otra truchada más” del Gobierno. Según sostuvo, habría descubierto documentación que demostraría cómo la funcionaria consiguió su título sin realizar el proceso académico que normalmente exige un doctorado.
La acusación es grave y, justamente por eso, deberá ser la Justicia la que determine si existió efectivamente una irregularidad, una falsificación, una deficiencia académica o simplemente un título obtenido bajo un régimen educativo que presenta características particulares.
¿QUIÉN ES LA FUNCIONARIA EN EL CENTRO DE LA POLÉMICA?
Baravalle fue designada en agosto de 2026 al frente de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, en reemplazo de Darío Genua. Su designación fue oficializada mediante el Decreto 730/2026.
Su currículum incluye un doctorado en Inteligencia Artificial de la American Andragogy University, además de una maestría en Ciencia de Datos y Gestión del Conocimiento de la Universidad Austral. También desarrolla actividades vinculadas con la inteligencia artificial y la tecnología.
El problema aparece alrededor de la institución que otorgó el doctorado.
Distintos medios especializados señalaron que la American Andragogy University, con sede en Hawái y modalidad a distancia, no figura acreditada por una agencia reconocida por el Departamento de Educación de Estados Unidos.
Ese dato ya había generado cuestionamientos públicos antes de la denuncia de Pagano.
EL DATO QUE ENCENDIÓ LA POLÉMICA: OCHO DÍAS
Ahora Pagano elevó la discusión a otro nivel.
La diputada sostiene que la documentación que analizó mostraría que Baravalle habría completado el doctorado en apenas ocho días hábiles.
De confirmarse documentalmente esa secuencia, el interrogante sería inevitable: ¿cómo puede completarse en ocho días un proceso doctoral que normalmente supone investigación, elaboración de una tesis, evaluación y otros requisitos académicos?
Pero hay una diferencia fundamental entre una sospecha y una prueba.
Hasta que la Justicia determine qué ocurrió, no puede afirmarse como hecho probado que la funcionaria “compró” un doctorado o que su título sea falso.
Lo que sí existe es una denuncia pública y judicial y una serie de interrogantes sobre la institución que otorgó el título, la modalidad de cursada y la documentación que acredita los estudios.
CIENCIA CON RECORTES Y AHORA CON UN ESCÁNDALO ACADÉMICO
La polémica adquiere una dimensión política todavía mayor porque Baravalle quedó al frente de un área especialmente sensible.
La Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología administra políticas vinculadas con investigación, desarrollo tecnológico e innovación en un Gobierno que ha protagonizado fuertes enfrentamientos con científicos y organismos del sistema científico nacional.
La llegada de Baravalle se produjo además en un contexto de fuertes cuestionamientos a las políticas de financiamiento científico de la administración Milei.
Por eso, la denuncia de Pagano tiene una carga simbólica difícil de ignorar:
mientras científicos argentinos reclaman recursos, estabilidad y financiamiento para investigar, la persona elegida para conducir la política científica nacional queda bajo sospecha por los antecedentes académicos con los que llegó al cargo.
LA PREGUNTA QUE AHORA DEBERÁ RESPONDER EL GOBIERNO
El Gobierno tiene una oportunidad muy sencilla para despejar dudas:
mostrar la documentación completa.
¿Cuándo comenzó Baravalle el doctorado?
¿Cuál fue el programa académico?
¿Cuántas materias cursó?
¿Qué trabajos presentó?
¿Quién dirigió su investigación?
¿Cuándo presentó su tesis?
¿Quiénes la evaluaron?
¿En qué fecha fue aprobada?
¿Y cómo se explica documentalmente la secuencia de ocho días que denuncia Pagano?
Son preguntas básicas para cualquier persona que ocupa la máxima responsabilidad política sobre la ciencia y la tecnología de un país.
“EL QUE LAS HACE LAS PAGA”
Pagano cerró su publicación con una frase dirigida directamente al Presidente:
“Presidente, el que las hace las paga?”
La respuesta, en este caso, no debería llegar mediante una guerra de tuits ni con descalificaciones políticas.
Debería llegar con documentos, expedientes y explicaciones verificables.
Porque si las acusaciones son falsas, la funcionaria debería poder demostrarlo.
Y si las irregularidades denunciadas existen, entonces el Gobierno deberá explicar cómo una persona cuestionada por sus antecedentes académicos llegó a ocupar precisamente la Secretaría encargada de conducir la política científica y tecnológica de la Argentina.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda para la administración Milei:
¿La meritocracia también vale para quienes gobiernan?
Porque cuando se trata de ciencia, títulos y conocimiento, las credenciales no deberían depender de simpatías políticas.
Y un doctorado no debería ser un trámite exprés.
HORA REIMON
Donde el poder incomoda, ahí estamos.
