SALARIO MÍNIMO: EL GOBIERNO DE MILEI FIJA $383.800 Y LOS TRABAJADORES SIGUEN PAGANDO EL COSTO DEL “AJUSTE”

El nuevo Salario Mínimo, Vital y Móvil sube desde septiembre, pero queda muy por detrás de la pérdida de poder adquisitivo acumulada durante la gestión de Javier Milei. La cifra llegará a $437.000 recién en abril de 2027. Mientras tanto, estudios académicos estiman que el salario mínimo perdió cerca del 40% de su poder de compra desde el inicio del actual Gobierno.
El Gobierno de Javier Milei volvió a ponerle precio al trabajo argentino, y el resultado vuelve a mostrar una de las caras más duras de su programa económico: el salario mínimo aumenta en pesos, pero continúa hundido en términos reales.
La Resolución 4/2026 del Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, publicada este miércoles en el Boletín Oficial, establece que desde el 1° de septiembre el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) será de $383.800 mensuales para quienes cumplen una jornada legal completa.
El cronograma oficial contempla aumentos escalonados: $391.200 en octubre, $398.800 en noviembre, $406.400 en diciembre, $414.200 en enero de 2027, $422.000 en febrero, $429.600 en marzo y finalmente $437.000 en abril de 2027.
En otras palabras: en siete meses el salario mínimo aumentará $53.200, un incremento nominal de apenas 13,9% respecto de septiembre.
UNA SUBA QUE LLEGA DESPUÉS DE LA LICUACIÓN
El problema aparece cuando se abandona la calculadora oficial y se mira la vida cotidiana.
En agosto de 2026 el salario mínimo era de $376.600. Ese valor representaba un aumento interanual de apenas 16,9%, mientras que la inflación acumulada en los doce meses hasta julio había llegado al 33,8%. Es decir, durante ese período los precios prácticamente duplicaron el ritmo de crecimiento del salario mínimo.
Por eso, anunciar ahora $383.800 como si se tratara de una recuperación salarial puede resultar engañoso: el problema no es solamente cuánto aumenta el salario, sino cuánto perdió antes de llegar a ese número.
Y ahí aparece el dato más contundente.
Un estudio elaborado por investigadores de la UBA y el CONICET calculó que entre noviembre de 2023 y abril de 2026 el salario mínimo perdió 39,3% de su poder adquisitivo. El informe también señaló que el SMVM de abril, de $357.800, debería ubicarse entre $1.509.000 y $1.838.000 para recuperar el poder de compra que tenía originalmente.
Es decir: los $437.000 prometidos para abril de 2027 siguen quedando a una enorme distancia del ingreso necesario para recomponer el terreno perdido.
EL “SALARIO VITAL” QUE CADA VEZ ALCANZA PARA MENOS
La paradoja está incluso en el nombre.
La Constitución establece que el salario debe ser “vital y móvil”, pero la política salarial aplicada durante los últimos años terminó convirtiendo al SMVM en un piso cada vez más alejado del costo real de vivir.
El salario mínimo debería funcionar como una garantía básica para que una persona que trabaja una jornada completa pueda sostener una vida digna.
Sin embargo, la dinámica actual plantea otra realidad: trabajar ocho horas no garantiza dejar atrás la pobreza ni siquiera acercarse a un ingreso suficiente para afrontar el costo de vida.
El Gobierno puede exhibir el aumento nominal como un logro. Pero para millones de trabajadores, la pregunta es mucho más sencilla:
¿Cuánto puedo comprar con esos $383.800?
EL CONSEJO DEL SALARIO, SIN ACUERDO
La resolución llegó después de que la negociación entre empresarios y representantes sindicales terminara sin consenso. Días antes, los empresarios habían ofrecido apenas $6.800 de aumento en la discusión del salario mínimo, mientras las centrales sindicales reclamaban una recomposición mucho mayor.
El desenlace volvió a dejar al Gobierno con la última palabra.
Y el número elegido está lejos de las demandas de los trabajadores.
La discusión no es menor: el SMVM también funciona como referencia para determinadas prestaciones y, de acuerdo con la nueva resolución, la prestación por desempleo será equivalente al 75% de la mejor remuneración mensual, con un piso del 50% y un techo del 100% del salario mínimo vigente.
Por lo tanto, un salario mínimo deprimido también significa una protección social más baja para quien pierde su empleo.
LA “LICUADORA” COMO POLÍTICA SALARIAL
Desde el comienzo de la gestión de Milei, el Gobierno defendió la idea de que la reducción de la inflación y el equilibrio fiscal debían convertirse en las prioridades absolutas.
Pero existe una contracara de esa estrategia.
Cuando los salarios crecen sistemáticamente por debajo de los precios, la inflación termina funcionando como una licuadora de ingresos.
El trabajador recibe más pesos, pero esos pesos compran menos.
Y cuando el salario mínimo aumenta 16,9% interanual frente a una inflación de 33,8%, la diferencia no es una cuestión ideológica: es pérdida concreta de capacidad de compra.
La propia evolución del SMVM durante la gestión deja entonces una pregunta incómoda para el Gobierno:
¿De qué sirve bajar la inflación si el trabajador que todavía conserva su empleo no puede recuperar lo que perdió?
EL MODELO QUE CELEBRA EL NÚMERO Y OCULTA EL PODER DE COMPRA
El Gobierno puede presentar los $437.000 de abril de 2027 como una mejora.
Pero detrás de esa cifra hay otra historia: un salario mínimo que, según investigaciones académicas, perdió cerca de cuatro de cada diez pesos de poder adquisitivo desde noviembre de 2023.
La discusión, entonces, no debería ser cuánto aumenta el salario mínimo en la planilla del Boletín Oficial.
La discusión debería ser cuánto necesita una familia trabajadora para vivir dignamente.
Porque si el salario sube pero los alimentos, los alquileres, los servicios, el transporte y la salud aumentan más rápido, la supuesta mejora se transforma en una nueva forma de ajuste.
En la Argentina de Milei, el salario mínimo sube. Pero el trabajador sigue corriendo detrás de los precios.
Y mientras desde el Gobierno celebran cada décima de inflación que baja, millones de trabajadores miran otra cifra mucho más concreta:
la que queda en el bolsillo a fin de mes.
HORA REIMON
Donde el poder incomoda, ahí estamos.
