PARO UNIVERSITARIO: MILEI OFRECE 3% Y LOS DOCENTES RESPONDEN CON UN NUEVO PARO NACIONAL

Las universidades nacionales vuelven a estar en el centro del conflicto con el Gobierno de Javier Milei.
Este miércoles 2 de septiembre, docentes y trabajadores no docentes realizan un paro nacional de 24 horas después del fracaso de la última reunión paritaria.
El motivo inmediato de la medida de fuerza tiene un número concreto: 3%.
Ese fue el aumento ofrecido por el Gobierno para los salarios de septiembre.
Los gremios lo rechazaron de manera contundente.
Para los trabajadores universitarios, la propuesta está muy lejos de compensar la pérdida de poder adquisitivo acumulada durante los últimos años. Según representantes sindicales, el atraso salarial ronda el 30% y, en algunas mediciones, supera ese porcentaje.
3% FRENTE A UNA PÉRDIDA SALARIAL MUCHO MAYOR
La discusión no es solamente sobre cuánto aumenta el salario este mes.
El problema es que los trabajadores universitarios vienen arrastrando una pérdida de ingresos que no fue compensada por los acuerdos alcanzados durante la gestión de Milei.
De hecho, un relevamiento de Chequeado señala que el acuerdo alcanzado anteriormente entre el Gobierno y las universidades contempló una recomposición salarial acumulada del 24,3%, pero que los salarios continuaban perdiendo frente a la inflación desde noviembre de 2023. Según ese análisis, para recuperar el poder adquisitivo perdido el aumento debería haber alcanzado el 53,1%.
Ahora, frente al reclamo sindical, la respuesta oficial vuelve a ser un aumento muy por debajo de lo solicitado.
Tres por ciento.
Para los gremios, no alcanza.
LA LEY QUE EL GOBIERNO NO QUIERE APLICAR
Pero el conflicto tiene además una dimensión institucional.
Los trabajadores universitarios no solamente reclaman una recomposición salarial: exigen que el Gobierno cumpla con la Ley 27.795 de Financiamiento de la Educación Universitaria y Recomposición del Salario Docente.
La norma establece mecanismos de actualización para el financiamiento universitario y contempla la recomposición de los salarios docentes y no docentes vinculada a la evolución de la inflación.
El Gobierno de Milei vetó inicialmente la ley.
Sin embargo, el Congreso rechazó el veto y la norma quedó ratificada.
Desde entonces, el conflicto pasó de ser solamente salarial a convertirse también en una disputa política e institucional entre el Poder Ejecutivo, el Congreso, las universidades y los trabajadores.
Los gremios sostienen que el Ejecutivo continúa sin cumplir plenamente con lo establecido por la legislación y que tampoco respeta las decisiones judiciales vinculadas al financiamiento universitario.
DOCENTES Y NO DOCENTES, EN EL MISMO RECLAMO
La crisis no afecta solamente a quienes están frente a las aulas.
También alcanza al personal no docente, indispensable para que una universidad funcione: trabajadores administrativos, técnicos, de mantenimiento, servicios y otras áreas fundamentales.
Por eso el reclamo es conjunto.
Sin docentes no hay enseñanza.
Sin no docentes no hay universidad funcionando.
Y ambos sectores reclaman una recuperación salarial que les permita dejar atrás la pérdida de poder adquisitivo.
UNA UNIVERSIDAD CADA VEZ MÁS AJUSTADA
El conflicto salarial se desarrolla además dentro de un escenario de fuerte tensión presupuestaria.
Las universidades denuncian que el financiamiento resulta insuficiente para sostener el funcionamiento cotidiano, mientras se acumulan problemas vinculados con salarios, infraestructura, investigación, becas y hospitales universitarios.
El Gobierno sostiene que está realizando transferencias y que durante 2026 hubo acuerdos para recomponer salarios y actualizar gastos de funcionamiento.
Pero para las organizaciones gremiales, esas medidas son insuficientes y no cumplen con el esquema establecido por la Ley de Financiamiento Universitario.
La distancia entre ambas posiciones explica por qué el conflicto vuelve a las calles.
EL AJUSTE LLEGA A LAS AULAS
El Gobierno de Milei insiste en que no hay plata.
Pero en las universidades la pregunta empieza a ser otra:
¿cuánto cuesta destruir el sistema público de educación superior?
Porque una universidad no es solamente un edificio.
Es investigación.
Es ciencia.
Es profesionales.
Es hospitales.
Es desarrollo tecnológico.
Es movilidad social.
Es conocimiento.
Y detrás de cada universidad hay miles de trabajadores que necesitan cobrar salarios dignos.
Mientras tanto, el Gobierno ofrece un 3%.
EL PARO COMO RESPUESTA
Frente al fracaso de la paritaria, el Frente Sindical Universitario decidió avanzar con el paro nacional.
La medida busca presionar al Ejecutivo para que modifique su propuesta salarial y, fundamentalmente, para que cumpla con la legislación vigente.
La protesta vuelve a poner en discusión una de las principales características de la política económica de Milei:
el ajuste sobre los salarios y el gasto público como herramienta central para alcanzar el equilibrio fiscal.
El problema es que, para quienes trabajan en las universidades, el equilibrio fiscal del Gobierno se está construyendo sobre la pérdida de su salario.
LA UNIVERSIDAD RESISTE
El conflicto universitario está lejos de terminar.
Mientras el Gobierno sostiene su política de ajuste y ofrece aumentos que los gremios consideran insuficientes, docentes y no docentes profundizan el plan de lucha.
El paro de este miércoles es una nueva señal de advertencia.
Porque detrás del porcentaje salarial hay una discusión mucho más profunda:
qué universidad quiere la Argentina y qué lugar ocupa la educación pública en el proyecto de país de Javier Milei.
Tres por ciento no es solamente un número.
Para miles de trabajadores universitarios, es la demostración de que el Gobierno todavía no está dispuesto a reconocer la magnitud del deterioro salarial que atraviesa el sistema.
Y mientras la Casa Rosada habla de equilibrio fiscal, las universidades responden:
sin salarios dignos, sin presupuesto y sin cumplimiento de las leyes, no hay universidad pública que pueda sostenerse.
HORA REIMON
Donde el poder incomoda, ahí estamos.
