A CUATRO AÑOS DEL ATENTADO CONTRA CRISTINA: LA CÁMPORA VUELVE A PREGUNTAR “¿QUIÉN MANDÓ A MATAR A CRISTINA?”
Gus ReimonA cuatro años del atentado contra Cristina Fernández de Kirchner, la pregunta vuelve a ocupar el centro de la escena política:
¿Quién mandó a matar a Cristina?
La pregunta fue retomada por La Cámpora al cumplirse un nuevo aniversario del intento de asesinato ocurrido el 1° de septiembre de 2022 frente al domicilio de la entonces vicepresidenta, cuando Fernando Sabag Montiel apuntó con un arma a su cabeza y gatilló a centímetros de ella.
El arma estaba cargada, pero el disparo no salió.
Cristina sobrevivió.
Cuatro años después, aquella noche continúa siendo uno de los episodios políticos más graves de la democracia argentina desde 1983.
LA PREGUNTA QUE SIGUE ABIERTA
Para La Cámpora, la investigación judicial no consiguió responder una cuestión central: si quienes ejecutaron materialmente el ataque fueron los únicos responsables o si detrás de ellos existieron otros actores con capacidad de planificación, financiamiento o instigación.
La organización volvió a instalar esa pregunta mediante una fuerte crítica al funcionamiento de la Justicia y a quienes, según su mirada, intentaron reducir el atentado a la responsabilidad de sus ejecutores directos.
El planteo político apunta a una cuestión concreta:
¿Quién estuvo detrás de quienes apretaron el gatillo?
La diferencia no es menor.
Porque determinar quién realizó materialmente el ataque no necesariamente responde quién pudo haberlo ideado, financiado o impulsado, si es que existieron esos niveles de responsabilidad.
DEL ATAQUE A LA INVESTIGACIÓN
El atentado ocurrió en un contexto de enorme polarización política.
Durante aquellos días, miles de personas se habían movilizado alrededor del domicilio de Cristina Kirchner en Recoleta, mientras dirigentes de la oposición y oficialismo protagonizaban una escalada de acusaciones cruzadas.
En ese escenario, Sabag Montiel consiguió acercarse a la exvicepresidenta y gatillar el arma a centímetros de su rostro.
El atacante fue detenido inmediatamente.
Posteriormente fueron investigados y condenados otros integrantes de la llamada “Banda de los Copitos”, entre ellos Brenda Uliarte y Nicolás Carrizo.
Pero el interrogante político permaneció.
¿La investigación llegó hasta el verdadero origen del ataque?
Esa es precisamente la pregunta que La Cámpora vuelve a poner sobre la mesa.
LA HIPÓTESIS DE UNA CONSPIRACIÓN
La organización sostiene que el atentado no debería analizarse exclusivamente desde la actuación de quienes estuvieron en el lugar.
Su planteo apunta hacia una eventual trama más amplia que debería determinar si existieron instigadores, financistas u organizadores detrás del ataque.
Hasta el momento, no existe una sentencia que haya establecido judicialmente quién habría ordenado el atentado más allá de los responsables que fueron juzgados y condenados por su participación en el hecho.
Por eso, la pregunta continúa siendo, fundamentalmente, una disputa política y una demanda de profundización de la investigación.
CUATRO AÑOS DESPUÉS
El aniversario vuelve a poner aquel episodio bajo los reflectores.
Un arma apuntando a la cabeza de una vicepresidenta.
Un gatillo que se accionó.
Un disparo que milagrosamente no salió.
Y una investigación que, para sectores del peronismo, todavía dejó demasiadas preguntas sin respuesta.
La Cámpora insiste especialmente sobre una de ellas:
¿Quién mandó a matar a Cristina?
La respuesta definitiva, si existió una estructura detrás de los autores materiales, debería surgir de pruebas y de una investigación judicial capaz de establecer responsabilidades concretas.
Mientras tanto, el interrogante continúa siendo utilizado como una bandera política por quienes consideran que el atentado no fue completamente esclarecido.
UNA HERIDA QUE SIGUE ABIERTA
El 1° de septiembre de 2022 pudo haber terminado con el asesinato de una expresidenta y vicepresidenta de la Nación.
No ocurrió.
Pero cuatro años después, el atentado continúa siendo una herida abierta en la democracia argentina.
La discusión ya no debería limitarse a recordar aquella noche.
También debería concentrarse en una cuestión esencial para cualquier sociedad democrática:
si hubo responsables intelectuales detrás del ataque, deben ser identificados mediante pruebas, juzgados y condenados.
Porque un atentado contra una figura elegida democráticamente no es solamente un ataque contra una persona.
Es un ataque contra la democracia.
Y cuatro años después, la pregunta sigue instalada en la política argentina:
¿QUIÉN MANDÓ A MATAR A CRISTINA?
HORA REIMON
Donde el poder incomoda, ahí estamos.
