GRACIAS ETERNAS, LEO: 21 AÑOS DE AMOR, DOLOR, GLORIA Y CELESTE Y BLANCA
Hay despedidas que duelen.
Gus ReimonEl 10 que vimos crecer, sufrir, llorar, levantarse, ganar y convertirse en campeón del mundo acaba de cerrar su ciclo con la camiseta argentina después de 21 años. A los 39 años, Messi decidió decirle adiós a la Selección después de su último Mundial, el de 2026.
Y cuesta.
Cuesta muchísimo.
Porque parece imposible imaginar a Argentina sin Messi.
TODO EMPEZÓ CON UN PIBE
Agosto de 2005.
Un chico de Rosario, todavía adolescente, se ponía por primera vez la camiseta de la Selección Mayor.
Su debut contra Hungría duró apenas unos segundos.
Fue expulsado.
Parecía una anécdota.
Pero aquel día comenzaba una historia que iba a durar más de dos décadas.
En 2006 llegó el primer Mundial.
Alemania.
Messi era un pibe.
Entró contra Serbia y Montenegro y marcó.
El mundo empezó a conocerlo.
Argentina empezaba a descubrir que aquel chico tenía algo diferente.
Después llegaron Sudáfrica 2010.
Brasil 2014.
Rusia 2018.
Qatar 2022.
Y finalmente Estados Unidos, México y Canadá 2026.
Seis Mundiales.
Una cifra que resume una vida entera dedicada a la camiseta argentina.
BRASIL 2014: TAN CERCA
En Brasil 2014 estuvo a un partido de cumplir el sueño.
Argentina llegó a la final.
Messi había cargado con el equipo hasta el Maracaná.
Pero Alemania ganó en el tiempo suplementario.
Messi recibió el Balón de Oro del Mundial.
Pero no quería el premio.
Quería la Copa.
Y se fue con la mirada perdida.
LAS DOS FINALES QUE LO ROMPIERON
Chile 2015.
Final.
Penales.
Derrota.
Chile 2016.
Otra final.
Otra vez los penales.
Otra vez Chile.
Y otra vez Messi llorando.
Fue demasiado.
Después de aquella final, Leo anunció que dejaba la Selección.
Parecía el final.
Pero Argentina lo necesitaba.
Y él necesitaba a Argentina.
Volvió.
MARACANÁ: EL PRIMER GRAN GRITO
Llegó 2021.
Copa América.
Brasil.
Maracaná.
Argentina campeón.
Messi cayó al piso.
Lloró.
Abrazó a sus compañeros.
Y levantó por primera vez un gran título con la Selección Mayor.
El peso comenzó a desaparecer.
Pero todavía faltaba la Copa que había perseguido toda su vida.
QATAR 2022: EL SUEÑO CUMPLIDO
Argentina perdió contra Arabia Saudita.
El Mundial parecía comenzar de la peor manera.
Pero Messi volvió a levantarse.
Y después vino todo lo que conocemos.
México.
Polonia.
Australia.
Países Bajos.
Croacia.
Y Francia.
La final.
Dos goles de Messi.
Dos goles de Mbappé.
Tiempo suplementario.
Otro empate.
Penales.
Y el remate de Montiel.
ARGENTINA CAMPEÓN DEL MUNDO.
Messi campeón.
El chico que había sido cuestionado durante años finalmente levantaba la Copa.
El sueño estaba cumplido.
La foto quedó para siempre.
Messi con la Copa del Mundo en las manos.
Argentina llorando.
El mundo mirando.
Y una generación entera entendiendo que había sido testigo de algo irrepetible.
PERO TODAVÍA FALTABA UN ÚLTIMO MUNDIAL
Llegó 2026.
Muchos se preguntaban si Messi llegaría.
Llegó.
Y volvió a hacer historia.
A los 39 años disputó su sexto Mundial y llegó nuevamente a la final.
La tercera final mundialista de su carrera.
Tres finales.
Tres historias completamente diferentes.
Y el último capítulo fue frente a España.
Argentina peleó hasta el final.
Pero esta vez no hubo Copa.
España ganó 1-0 en el tiempo suplementario, con el gol de Ferrán Torres.
Argentina terminó subcampeona del mundo.
Messi recibió la medalla de plata.
Y aquella imagen del 19 de julio de 2026 quedó grabada para siempre: el capitán argentino, con lágrimas en los ojos, entendiendo que ese había sido su último Mundial.
No hubo final perfecta.
No hubo otra Copa.
No hubo bicampeonato.
Pero hubo algo mucho más importante.
Hubo entrega.
Hasta el último minuto.
EL ÚLTIMO ADIÓS
Y hoy llegó la confirmación.
Messi anunció su retiro de la Selección Argentina.
Se va después de 21 años.
Después de 207 partidos.
Después de 125 goles.
Después de dos Copas América.
Después de un Mundial.
Después de haber disputado seis Copas del Mundo.
Después de haber jugado tres finales mundialistas.
Se va como máximo goleador y futbolista con más partidos en la historia de la Selección argentina.
Pero los números no alcanzan para explicar lo que significa Messi.
Porque Messi no fueron solamente 125 goles.
Fue el grito de un país.
Fue el abrazo con nuestros hijos.
Fue la camiseta número 10.
Fue levantarnos de madrugada para verlo.
Fue llorar después de una final.
Fue volver a creer.
Fue discutir.
Fue sufrir.
Fue esperar.
Y finalmente fue celebrar.
GRACIAS, LEO
Leo:
Perdón por las veces que te exigimos más de lo que cualquier ser humano podía dar.
Perdón por compararte.
Perdón por pedirte que fueras Maradona.
Perdón por pensar alguna vez que no sentías esta camiseta.
Vos siempre la sentiste.
La defendiste durante 21 años.
Y cada vez que te la pusiste, dejaste todo.
Lo dijiste vos mismo.
Y lo vimos nosotros.
Hoy se termina una era.
El 10 deja la Selección.
Pero no se va de nuestras vidas.
Porque hay jugadores que se retiran.
Y hay jugadores que se convierten en memoria.
Messi ya pertenece a esa categoría.
Algún día nuestros hijos nos van a preguntar:
“¿Vos viste jugar a Messi?”
Y vamos a responder:
“Sí.”
“¿Lo viste con Argentina?”
“Sí.”
“¿Lo viste perder una final?”
“Sí.”
“¿Lo viste llorar?”
“Sí.”
“¿Lo viste levantar la Copa del Mundo?”
Y ahí probablemente nos quedemos unos segundos en silencio.
Porque vamos a recordar Qatar.
Vamos a recordar ese abrazo.
Vamos a recordar la Copa en sus manos.
Vamos a recordar todo lo que costó llegar hasta ahí.
Y vamos a decir:
“Sí. Yo vi a Messi campeón del mundo con Argentina.”
También podremos decir que lo vimos volver.
Que lo vimos intentar otra vez.
Que lo vimos llegar a otra final.
Que lo vimos ser subcampeón en 2026.
Que lo vimos despedirse llorando.
Y que lo vimos amar esta camiseta hasta el último día.
No necesitabas ganar otra Copa, Leo.
No necesitabas otra medalla.
No necesitabas demostrar absolutamente nada.
Ya nos habías dado todo.
Nos diste tus mejores años.
Tus mejores goles.
Tus mejores noches.
Tus lágrimas.
Tus derrotas.
Tus triunfos.
Y aquella Copa del Mundo que durante tantos años parecía imposible.
Por eso hoy no hay reproches.
No hay cuentas pendientes.
No hay nada que reclamar.
Solo queda agradecer.
Gracias por volver cuando te fuiste.
Gracias por insistir cuando parecía que no podías más.
Gracias por cada gol.
Gracias por cada lágrima.
Gracias por cada abrazo.
Gracias por cada madrugada.
Gracias por cada vez que nos hiciste sentir orgullosos de ser argentinos.
Y gracias, sobre todo, por haber elegido tantas veces la celeste y blanca.
Porque quizás nunca vuelva a existir otro Messi.
Pero durante 21 años tuvimos uno.
Y tuvimos la suerte de verlo.
De sufrir con él.
De llorar con él.
De festejar con él.
De verlo levantar la Copa.
Y de acompañarlo hasta el último capítulo.
Ahora el 10 se va.
La camiseta queda.
La Selección sigue.
Vendrán otros nombres.
Otros capitanes.
Otros Mundiales.
Otros sueños.
Pero habrá una pregunta que nadie podrá responder mejor que nosotros:
¿Cómo se explica Messi?
No se explica.
Se recuerda.
Se siente.
Se agradece.
Y se cuenta.
Porque Messi ya no es solamente parte de la historia del fútbol.
Messi es parte de nuestra historia.
Gracias eternas, Leo.
Por todo.
Por tanto.
Por siempre.
HORA REIMON
Donde el poder incomoda, ahí estamos.
